Una villa en La Toscana: Un rizo rizado

· Crítica de Una villa en La Toscana | Estreno en cines 6 de agosto de 2021

·  Paupérrima comedia sobre un pintor inglés, viudo y desolado, que ha de enfrentarse a sí mismo, a su pasado y a la relación con su hijo, cuando éste decide vender la villa toscana de los felices veranos familiares.

Al igual que hace con la Francia vitivinícola, el cine anglosajón suele encumbrar la Italia mediterránea. Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953) y Locuras de verano (David Lean, 1955) son dos ejemplos clásicos de la veneración por la Italia urbana, romana y veneciana, de manera respectiva. La Toscana es por su parte, una de las regiones itálicas privilegiadas como referente icónico. Desde la Florencia de Una habitación con vistas (James Ivory, 1985), hasta el medio rural de Bajo el sol de La Toscana (Audrey Wells, 2003).

Nada de esto es casual. Italia es desde el siglo XIX, centro vacacional de la aristocracia y las altas burguesías británica y norteamericana, como puede comprobarse en La edad de la inocencia (Martin Scorsese, 1993) o Mujercitas (Greta Gerwig, 2019). Resultado: como generador iconográfico de lugares y de la consiguiente percepción general que de ellos se tiene, el cine contribuye a hacer de Italia y La Toscana uno de los mayores destinos turísticos transalpinos y mundiales.

Junto a las localizaciones, un atractivo plantel humano respalda Una villa en La Toscana. El joven pero ya veterano actor inglés James D’Arcy, secundario en Master & Commander (Peter Weir, 2003) o Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), estrenándose en la dirección y el guión. Liam Neeson, interpretando un rol de hondas implicaciones personales, además junto a Micheál Richardson, uno de sus hijos con la malograda actriz, Miranda Richardson. Asimismo, la escocesa Lindsay Duncan, experimentada secundaria en Mansfield Park (Patricia Rozema, 1999) o Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014); el veterano Mike Eley, director de fotografía en, entre otras, Red, White and Blues (Mike Figgis, 2003), etc.

Con semejantes precedentes, escenarios y mimbres humanos, parecería que Una villa en La Toscana casi estuviera abocada al éxito. Sin embargo, está demasiado lejos de ofrecerlo. Sí, es un error seguir el patrón de películas tan planas e insulsas como Un buen año (Ridley Scott, 2006)…

D’Arcy tiene una historia plena de posibilidades artísticas y existenciales, cómicas y dramáticas… frustradas. Tener oficio y experiencia sobre las tablas y ante la cámara, no garantiza una buena labor tras ella. Tendrá que ver en ello también que la comedia, a pesar de ser camino amable, es el más difícil e ingrato cuando hay tantas carencias.

El guión se queda muy corto para sacar partido de unos personajes apenas bidimensionales o de unos diálogos y situaciones que ofrecen poco juego y son resueltas con torpeza y sin nervio. La realización es artificiosa, postiza, forzada. Demasiadas situaciones son tan tópicas, previsibles y poco espontáneas, que sonrojan. Los paisajes y rincones toscanos no pasan de ser meras postales, sin influencia orgánica en la historia.

Por si esto fuese poco, no se percibe verdadera implicación en las interpretaciones; ni siquiera en Valeria Bilello, debutante en su primer proyecto internacional. D’Arcy es superado por la obligación de sacar provecho de los Neeson, dirigiéndoles en secuencias carentes de la vida que deberían rezumar. Ello es debido también a la esforzada interpretación de un ajado Liam Neeson (qué lejos queda su Schindler), incapaz como cualquiera de sacar de donde no hay, y a la bisoñez de su joven hijo.

Tantos medios, en fin, para rizar un rizo: pretender hacer comedia sin provocar siquiera un encadenado de risas.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Mike Eley
  • Montaje: Anthony Boys, Mark Day
  • Diseño de producción: Stevie Herbert
  • Música: Alex Belcher
  • País: Reino Unido, Italia
  • Título original: Made in Italy
  • Público adecuado: +13
  • Distribuidora: A Contracorriente Films
  • Estreno en España: 6.8.2021
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Reseña
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Licenciado en Geografía e Historia (especialidad Historia del Arte) y Diplomado en Estudios Avanzados de Historia del Arte. Autor del libro “John Ford en Innisfree. La homérica historia de ‘El hombre tranquilo’ (1933-1952)”