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Viaje al cuarto de una madre

Crítica de la película

Lola Dueñas y Anna Castillo brillan en la opera prima de Celia Rico, una historia familiar de encuentros y desencuentros

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Viaje al cuarto de una madre

· Viaje al cuarto de una madre ha sido se­leccionado para el próximo Festival de San Sebastián, donde competirá en la sec­ción de “Nuevos Directores”, y para el BFI de Londres en la misma categoría.

La felicidad de los pequeños detalles

Estrella es costurera, trabajaba en un ta­ller textil, la gran empresa del pueblo, pero desde la reciente muerte de su marido se retiró. Su hija Leonor ha de­jado la adolescencia pero todavía no sa­be qué hacer con su vida. No se decide a estudiar, ha comenzado a trabajar en el taller y no está a gusto. El ejemplo de una amiga del colegio la invita a irse a Londres, a trabajar de au pair y aprender inglés. Pero, ¿cómo dejar a su madre so­la? ¿Cómo decirle que quiere marcharse? Estrella no quiere que se vaya, pero tam­poco va a dejar que su gusto afecte a la felicidad de su hija.

La opera prima de Celia Rico, autora del interesante y galardonado cortometraje Luisa no está en casa, mira con sin­ceridad amable un momento importan­te de la vida de una pequeña familia. Mues­tra el deseo de independencia de la jo­ven y sus ganas de partir, y también lo que esa partida supone para la madre. Se presenta de una manera inteligente que un grandísimo afecto es compatible con los roces y enfados que tiene la vida co­tidiana. La directora tiene fuerza visual para llenar de autenticidad y hacer bri­llar lo que Peñalosa llama los pequeños verbos regulares: ofrecer un regalo, ver una serie de televisión, sentarse a la mesa-camilla… El guion descansa en dos mujeres, madre e hija, hija y madre, dos caras de la historia. En alguna ocasión deja entrever que la vida de aquel pue­blo puede estar llena de sucesos inte­resantes.

Lola Dueñas está inmensa: expresa el anhelo, la frustración y el cariño con una facilidad pasmosa, fue una elección in­mediata de la directora para el papel de Estrella. Anna Castillo le da una réplica perfecta, propia de una chica de una generación a la que cuesta expresarse. Pedro Casablanc tiene un papel re­ducido pero brillante.

Con todos sus aciertos, más meritorios si cabe por tratarse de una opera pri­ma, Viaje al cuarto de una madre no es una película perfecta. Esta his­toria mínima necesitaría un hilo conduc­tor en el que ensartar las cuentas de la vida cotidiana. Hay alguna redundancia, algún gesto local que no es evidente, alguna arritmia… De todo ello hablé con la directora, que aceptó de buena gana mis comentarios, que en nin­gún modo menoscaban la nobleza de es­ta historia.

Viaje al cuarto de una madre ha sido se­leccionado para el próximo Festival de San Sebastián, donde competirá en la sec­ción de “Nuevos Directores”, y para el BFI de Londres en la misma categoría.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.