· Viento de libertad | Bien diseñada e interpretada, la película dosifica con eficacia la tensión e interés de la trama, llegando por momentos a rascar algo más hondo, pero sin llegar a rematar la faena.

Viento de libertad | Historia histórica y alienación

La República Democrática Alemana es una demostración de la paradoja de que lo más olvidable suele ser inol­vidable. La RDA fue un diseño ajeno a la realidad, por obligatorio y artificial; un país de nueva creación y eufe­místico nombre, engendrado por esa para-realidad fó­sil llamada comunismo. Surgida de los escombros de la II Guerra Mundial, vacilantes cimientos a su vez de la Gue­rra Fría, aquella aberración histórica dejó un legado re­bosante de perenne actualidad y aplicabilidad universal, en tanto que, por ejemplo, delirio orwelliano. No en va­no, según se informa al inicio de la película, treinta y ocho mil personas intentaron huir de Alemania oriental en­tre 1976 y 1988, de las cuales, casi quinientas perecieron en el intento…

Solo por ello, es justo ir reparando la injusticia con la verdad histórica. Revelar la siniestra maquinaria del ocul­tamiento y la damnatio memoriæ, desplegada en aquel escenario de teatro del absurdo que fue el régimen co­munista (da igual la nacionalidad), cuya efímera natu­raleza terminó por revelarse como su única vir­tud. De ahí el valor de la paciente labor extractiva y reconstruc­ti­va, realizada por cineastas clave de la reciente filmografía ger­mana: La vida de los otros (2006) y La sombra del pasado (2018), ambas de Florian Henckel von Do­nnersmarck; Barbara (2012), de Christian Pet­zold, o (en menor medida) Good Bye, Lenin! (2003), de Wolfgang Becker.

Como producción y relato pragmático que es, Viento de libertad va directo al grano. Basado en la experiencia de las jóvenes familias Strelzyk y Wertzel (cuyas fotografías abren los títulos de crédito finales), arranca en el oto­ño de 1979, cuando aún era inimaginable siquiera la po­sibilidad de la demolición del Muro de Berlín, sobrevenida justo diez años después. Los afanes de los dos matrimonios y del adolescente hijo mayor de los Strelzyk, se sitúan en los antípodas del paraíso socialista. Tanto, que dichas ansias consisten en realizar el plan que llevan tiempo pergeñando: huir del gigantesco campo de con­centración que es la Alemania oriental, volando por los aires…

A pesar de que la selección del elenco actoral es uno de los aciertos de la película, desmerece que el guion no de­linee mejor todos los personajes o contraste las ricas po­sibilidades dramáticas de fondo, rehusando así sacar más partido de la fecunda reciprocidad existente entre lo personal y lo histórico. Con todo, los actores tampoco sa­len mal parados del trance, gracias a su buen oficio y pre­sencia.

Quedan en mejor lugar personajes secundarios, tales como los chicos de los Strelzyk, su tontorrón y aburguesado vecino comunista o, sobre todo, el sagaz te­niente coronel de la Stasi, Seidel, creo yo, el personaje más interesante de la película: un cínico y meticuloso pe­rro de presa, que ya va columbrando la esterilidad de su labor. A este respecto, también son aprovechados de­talles con los que mostrar las grietas internas del inconsistente basamento regimental. Producto de esparci­mien­to, Viento de libertad deja la sensación de que habría logrado mayor profundidad de campo y alcance, con al­go más de ambición artística y menos cálculo industrial. En cualquier caso, se agradece otra obra que añadir a las mencionadas.

Me permito una última pregunta para la reflexión, a propósito del delirio orwelliano: ¿cuántas diferencias de fondo hay entre la reclusión sistémica comunista y la distopía televisiva con sabor a panacea, narrada por Peter Weir en El Show de Truman (1998)…?

Ficha Técnica

  • Dirección: Michael Herbig
  • Guion: Kit Hopkins, Thilo Röscheisen, M. Herbig
  • Fotografía: Torsten Breuer
  • Montaje: Alexander Dittner
  • Música: Marvin Miller, Ralf Wengenmayr
  • Intérpretes: Friedrich Mücke, Karoline Schuch, David Kross, Alicia von Rittberg, Thomas Kretschmann, Jonas Holdenrieder, Tilman Döbler
  • Duración: 125 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Avalon
  • Alemania (Ballon), 2018
  • Estreno: 6.9.2019
Reseña Panorama
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Licenciado en Geografía e Historia (especialidad Historia del Arte) y Diplomado en Estudios Avanzados de Historia del Arte. Autor del libro “John Ford en Innisfree. La homérica historia de ‘El hombre tranquilo’ (1933-1952)”