Viral

Opera prima trepidante de Lucas Figueroa, que incluye malabarismos con el cine de terror y la comedia

Viral, de Lucas Figueroa
Viral, de Lucas Figueroa

Viral: El friki de la FNAC

Raúl, editor de películas de terror de ínfimo presupuesto, es elegido para una concurso que tendra lugar en la FNAC. 24 horas al día tendrá que ser el friki que logre 10.000 seguidores en las redes sociales. El comienzo no es muy esperanzador pero cuando se apagan las luces del establecimiento empiezan a suceder sucesos paranormales y el público empieza a interesarse en su encarcelada vida.

Lucas Figueroa (Buenos Aires 1978) logró en 2008 el Guinness al cortometraje más premiado del mundo por Cosas que nunca se olvidan. Viral es su primer largo que además pretende ser el inicio una trilogía que mezcla comedia y terror metacinematográfico.

El director afirma que ha pretendido una película entretenida y a mi juicio lo ha conseguido. Apoyado en un argumento que sorprende (a pesar de los múltiples homenajes al cine de Spielberg, REC, Tesis, etc.), Figueroa lo­gra que el ritmo se mantenga con golpes de humor, gi­ros imprevisibles y secundarios que enriquecen la tra­ma principal.


Pero lo más valioso está en la planificación y puesta en escena, algo que ya era admirable en su multipremia­do cortometraje. Los planos secuencia están muy bien uti­lizados para lograr una atmósfera de terror en medio de lo más cotidiano. Resultan muy atractivos el largo pla­no inicial en bicicleta por las calles de Madrid o la es­cena que presenta el ambiente de la primera noche del friki en la FNAC. Vemos cómo los espacios vacíos y os­curos de la tienda (pasillos, almacén, las escaleras mecánicas) van cobrando una vida fantasmagórica gracias a la magnética canción de Imogen Heap, titulada Hide and Seek.

El cóctel de géneros funciona relativamente bien con to­ques muy acertados de nostalgia ochentera (las muñe­cas de Famosa, la espada láser de Star Wars) que acercan la película al público adulto. También hay una utilización del merchandising en estado puro que, al estar llevado al límite, tiene su gracia. Casi todo está rodado en la tienda de Callao en Madrid, por lo que hay publicidad ma­nifiesta en cada plano, pero está motivada por un argumento que lo permite.

Se echa en falta una mayor contención en algunos actores (Juan Blanco, entre ellos), y más aún una reescri­tu­ra de varias escenas en las que abundan los chistes fá­ciles, la jerga adolescente y el diálogo histriónico. En es­te sentido, se echa de menos que el personaje que interpreta Aura Garrido (una actriz estupenda como he­mos podido ver en Stockholm) tenga unos diálogos más crea­tivos, y no pase de ser una cajera dulce y guapa.

Estas taras limitan el efecto persuasivo de un thriller que demuestra talento visual e ingenio argumental. Una ope­ra prima a tener en cuenta que fue presentada con éxi­to en el pasado Festival de Málaga, donde el gru­po Auryn (que aporta la canción final de la película con menos acierto que hizo en ¡Rompe Ralph!) enloqueció al público adolescente.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Diego Dussuel 
  • Montaje: Lucas Figueroa 
  • Música: Sergio Jiménez Lacima 
  • Duración: 97 m. 
  • Distribuidora: LMF Films 
  • Público adecuado:+16 años (SD)
  • Estreno en España: 29.11.2013

España, 2013

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Reseña
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