War horse (Caballo de batalla)

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Las aventuras de un caballo en la Primera Guerra Mundial. ***

War horse, 2011 País: EE.UU./Reino Unido Dirección: Steven Spielberg Guión: Richard Curtis, Lee Hall Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Michael Kahn Música: John Williams Intérpretes: Emily Watson, David Thewlis, Benedict Cumberbatch, Peter Mullan, Niels Arestrup, Tom Hiddleston 145 m. +12 años (violencia) Distribuidora: Disney Estreno: 10.2.2012

Honor y tradición

War horse, película basada en un best-seller, comienza en una pequeña granja familiar en Devon (Inglaterra), donde el joven Al­bert y sus padres apenas logran sobrevivir. Deben dinero y su futuro depende de la pró­xima cosecha: necesitan un caballo de ti­ro que les ayude a arar el suelo duro y pedre­goso. En una subasta, gastan to­dos sus aho­rros en la compra de Joey, un ele­gante ca­ballo poco apto para las tareas del campo. Albert se queda prendado del animal, lo do­ma y logra que tire del arado y realice otras tareas de la granja. Entonces estalla la guerra, la Primera Guerra Mundial…

Cada episodio contiene un mensaje y una lección de buen cine: los problemas de la gran­ja, las ilusiones de un hijo adolescente que no sabe si admirar o no a su padre; la do­ma del caballo; la guerra y sus horrores; la humanidad de los combatientes de ambos ban­dos; y hay grandes escenas épicas, co­mo se rodaban antes, la carga de caballería, las trin­cheras, el ataque a la infantería…

El hilo conductor es siempre Joey, que cam­bia de dueño, y que tiene la fortuna de en­contrar en cada caso una persona que ama a los animales, y no ha perdido su huma­nidad. A pesar de todo la guerra es atroz, y en un momento dado Joey corre alo­cado por la tierra de nadie entre alambres y explosiones, y resulta una de las mejo­res secuencias de Spielberg, con un colofón digno de Merry Christmas.

La filmación es excelente, pero la película queda reducida a una serie de cuadros suel­tos, con un débil hilo conductor, ya que Joey, con todo su encanto e inteligencia, es un protagonista mudo y desvalido. Le suceden cosas que ilustran algo de la guerra en ca­da bando, pero esas pinceladas sueltas son insuficientes para hablar de la contienda, y demasiadas para la historia del caballo, cuyas penalidades resultan casi insopor­tables para el público joven al que parece destinado (y son dos horas y media).

El final es un homenaje a John Ford, y no bromeo: un cielo rojizo de atardecer, con­tra el horizonte vemos la silueta de un jinete…

War horse no es lo mejor de Spielberg, pe­ro es una buena película, se disfruta a pe­sar de su duración y de su ambición o de la gran facilidad con que parecen resolverse las diversas situaciones.

Sensiblera? Más bien sensible, la historia de amistad de un jo­ven y su caballo, que pasa por diversos mo­mentos trágicos, lo es. Y tiene una autén­tica fibra épica, algo inusual en nuestros días.

Fernando Gil-Delgado


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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.