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Yves Saint Laurent [4,5]

Un retrato duro, distante, frío, sin muchos matices dramáticos y morales, más bien patético, bastante aburrido

   Dirección: Jalil Lespert. Guion: Jacques Fieschi, Jérémie Guez, Marie-Pierre Huster y Jalil Lespert, basado en el libro de Laurence Benaïm. Fotografía: Thomas Hardmeier. Montaje: François Gédigier. Música: Ibrahim Maalouf. Intérpretes: Pierre Niney, Guillaume Gallienne, Charlotte Le Bon, Laura Smet, Marie de Villepin, Nikolai Kinski, Ruben Alves, Astrid Whettnall, Marianne Basler, Adeline D’Hermy, Xavier Lafitte Duración: 106 min. Distribuidora: Vértigo. Público adecuado: + 18 años (VX+D)

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Yves Saint Laurent. Francia, 2014. Estreno en España: 19.9.2014

Destellos de belleza y podredumbre

“Todo está resguardado bajo la cháchara y el ruido, el silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo, los demacrados e inconstantes destellos de belleza, la decadencia, la desgracia y el hombre miserable…”. Con estas poéticas y desoladoras palabras culmina el antológico tráiler español de La gran belleza, la premiadísima, discutible, discutida y fascinante película del italiano Paolo Sorrentino. Y sirven muy bien para definir las grandezas y, sobre todo, las miserias de Yves Saint Laurent, biografía más o menos oficial del famoso diseñador de moda francés, basada en el libro que Laurence Benaïm escribió en 2002. Una semblanza hiperrealista, descarnada y nada complaciente, que recrea la penosa vida de Saint Laurent, sobre todo desde los inicios de su carrera en 1958, cuando sucedió a Christian Dior al frente de su firma —con sólo 21 años— y conoció a su futuro amante y socio Pierre Bergé.

Los prestigiosos actores Pierre Niney y Guillaume Gallienne —ambos de la Comédie-Française— despliegan sus muchos recursos en sus caracterizaciones de Saint Laurent y Bergé, respectivamente. Y ambos son mimados por la ambientación, el vestuario, el maquillaje —no siempre afortunado—, la fotografía, el acompañamiento musical… Pero ese despliegue interpretativo y esa excelencia formal se congelan en la cámara del parisino Jalil Lespert (24 mesures, Des vents contraríes), quizás academicista y, desde luego, lastrada por un excesivo regodeo —a veces, morboso— en la homosexualidad, la bipolaridad y la adicción a las drogas de Yves Saint Laurent. Unas coordenadas que Lespert no logra conectar con la desbordante creatividad artística del diseñador ni con la capacidad emocional del espectador. Queda así un retrato duro, distante, frío, sin muchos matices dramáticos y morales, más bien patético, bastante aburrido, con algún chispazo de belleza y demasiados destellos de podredumbre y decadencia.

 Jerónimo José Martín

Jerónimo José Martín
Jerónimo José Martín
Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Profesor Historia del Cine Animación