Zatoichi: Arte, creación y humor a lo Kitano

Zatoichi es el nombre de uno de los héroes más populares del drama de época japonés. Siglo XIX. Ciego, es prácticamente invencible. Sus increíbles aventuras fueron llevadas  anteriormente al cine y a una larguísima serie televisiva. Ta­keshi Kitano (Tokio, 1947) ha retomado el popular relato de una manera artística y creativa, como no podía ser menos en un creador de grandes obras de arte: Hana-Bi (Flores de fuego), Sonatine, El verano de Kikujiro… Salvo excepciones, nunca ha estado ausente en sus películas el humor, quizá especialmente en la última citada, y la ternura, junto a una violencia desmedida.

Ha presentado las aventuras del ciego Zatoichi en un entorno tan hermoso como nos tiene acostumbrados el cine japonés. Ha escrito un guión en el que corren y se entrecruzan varias historias, variados escenarios y lugares, un relato claro y sencillo como conviene a lo popular, con incursiones en el pasado, con acciones paralelas en el tiempo… No podía Kitano -y supongo que tampoco quería de ningún modo- tomarse a broma a un héroe de su tierra. No lo ha hecho. Tam­poco cabría en él tomarse muy en serio sus imposibles hazañas… Pero ha introducido el humor.

Con el humor caben el cariño, la comprensión, la ternura…, caben la belleza artística más deslumbrante, y cabe la originalidad creativa. Todo eso hay en Zatoichi: originalidad en el lenguaje cinematográfico, mucha belleza en el paisaje -de modo especial en el claroscuro y en las sombras-, y un humor afectuoso y nunca hiriente que permite vivir las sangrientas luchas a espada del ciego y sus descomunales triunfos como una sencilla y muy admisible victoria sobre el mal. Un humor que es también crítica amable a las mismas películas japonesas que se toman a sí mismas demasiado en serio y, quizá, nos dan a veces a los occidentales gato folklórico por liebre.

La gama de sus toques de humor es muy amplia: las cómicas torpezas de Shinkichi, el inseparable amigo del ciego; las “cosas absurdas”, como Kitano las llama, por ejemplo que en un paisaje de atractivo casi irreal, un grupo de campesinos que trabaja en un campo de arroz, con sus azadas, de pronto acompasa sus movimientos al ritmo agitado y bailable de la banda musical de la película; o bien en un sobrecogedor ataque a muerte de unos asesinos, cuando a uno de ellos le dan un involuntario golpe en el codo con el cuento de una espada, y la cruel seriedad asesina se convierte en risa por el gracioso gesto del  golpeado.

Y la ternura, que tal vez tenga su mayor acierto y silenciosa expresión en las breves y mal ocultadas lágrimas de quien estaba ¡vien­do! el autobiográfico recuerdo (flash-back) de una joven sobre cómo fue corrompida en su niñez…

¿Y la belleza? Todo lo que ha hecho Kita­no es arte pletórico de belleza.

Ficha Técnica

  • Montaje: Takeshi Kitano
  • Música: K. Suzuki
  • Fotografía: K. Yanagishima
  • Distribuidora: Vértigo

Japón, 2003. Estreno en España: 06.02.2004

Suscríbete al newsletter semanal de FilaSiete
Reseña
s
Crítico de cine, poeta, escritor y traductor