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Zipi y Zape y el Club de la Canica

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Una demostración de que es posible, también en España, hacer eso que se llama películas familiares con ingenio y buen gusto (***)

Dirección: Oskar Santos Guion: Jorge Lara, Francisco Roncal Fotografía: Josu Inchaustegui Montaje: Carolina Martínez Urbina Música: Fernando Velázquez Intérpretes: Daniel Cerezo, Raúl Rivas, Claudia Vega, Javier Gutiérrez, Álex Angulo, Javier Cifrián, Marcos Ruiz Duración: 90 min. Distribuidora: Buena Vista Público apropiado:  Todos 

España, 2013. Estreno en España: 4/10/2013

Del tebeo al cine

El director y los guionistas de esta película son pro­fesionales con mucha experiencia en series de TV como Hispania, Crematorio, Gran Reserva, Gran Hotel, Aída, Los hombres de Paco, etc. Han logrado una notable película familiar, algo rarísimo en el reciente cine español de imagen real si excluimos las películas animadas. Pequeños y grandes verán con agrado una cinta bien hecha, divertida y ame­na. Los diálogos tienen gracejo y las interpretaciones, frescura y naturalidad. La trama está bien lle­vada y el conjunto se sigue con interés.

Zipi y Zape, dos hermanos de 12 años, han cosechado calabazas en el curso y sus padres les envían en verano a un “curso de sabios” en el colegio Espe­ran­za, un centro para preparar los exámenes de septiembre con fama de severo. Al frente de la institu­ción está el temible Falconetti, con parche y todo. Los hermanos estarán encantados con la perspecti­va de liderar una resistencia contra Falconetti y sus se­cuaces. Una gran aventura se inicia al hacer un sor­prendente descubrimiento.

Hay habilidad y astucia en la factura de una cinta de aventura preadolescente que conecta con el tebeo de Escobar (desconocido quizás para los niños de hoy, muy conocido por sus abuelos y bastantes padres) pero entiende perfectamente que un largometraje debe ser autónomo, hibridando con películas como Los Goonies y El secreto de la Pirámide.

El guion es ágil y divertido, las interpretaciones frescas y naturales, con unos niños muy simpáticos y desenvueltos. El resultado final es muy interesante. No porque sea una película de extraordinaria calidad, sino porque esta producción demuestra que es posible, también en España, hacer eso que se llama películas familiares, con ingenio, buen gusto y valores de producción que justifiquen ir a verla en el cine.

En Toronto gustó, siendo elegida como la cinta infantil preferida por el público. Se vio en San Sebastián, también con éxito.

Alberto Fijo


Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor