Borgen: Reino, poder y gloria | Nyborg o la fuerza del sino

Borgen ha vuelto. La cuarta temporada de ocho episodios llega nueve años después de una tercera, en la que vimos a Birgitte Nyborg reconvertirse tras perder el poder, como el animal político que fue primera ministra de Dinamarca en las dos primeras temporadas.

Adam Price, creador de la serie estrenada por la televisión pública danesa en 2010, nos presenta a la carísmática Nyborg integrada en un gobierno de coalición en el que asume la cartera de Asuntos Exteriores. La primera ministra es Signe Kragh, una mujer más joven que Nyborg, que de algún modo ha seguido su estilo de hacer política.

- Anuncio -

Nyborg ha roto su relación con el arquitecto inglés tras destrozar su matrimonio. Tiene  cerca a su hijo Magnus, ya universitario y muy concienciado con la conservación del medio ambiente. Como ella misma dice, trabaja 19 horas diarias porque cuando llega a casa no sabe qué hacer. Es dura y estratégica. Si le preguntan si volvería a sacrificar su matrimonio, su familia por la política… contesta -tras una breve pausa- que lo haría. No es un monstruo -o sí lo es- pero, para ella, la política es una cuestión personal, tanto que la ha convertido en su vida.

Borgen: Reino, poder y gloria, íntegramente dirigida por Per Fly, es muy solvente y fkuida: se ve con gran interés. Sabe desarrollar unos personajes bien conocidos y para lograrlo, plantea un conflicto central muy hábil: la aparición de petróleo en Groenlandia, una isla que forma parte del reino de Dinamarca. Groenlandia goza de una gran autonomía y nivel de autogobierno, pero accede a que sea Dinamarca la que lleve los asuntos de seguridad, finanzas y relaciones diplomáticas con otros países. Percibe 600 millones de dólares anuales del país danés.

El hallazgo de petróleo crea una serie de problemas para Dinamarca y para sus aliados, especialmente Estados Unidos. El papel de China y Rusia en el asunto será determinante. Adam Price vuelve a demostrar su inteligencia para que todo resulte tremendamente actual y verosímil. Desde la contratación de un nuevo y repugnante asesor de comunicación al nombramiento de un responsable danés de las relaciones con el gobierno de Groenlandia, pasando por el uso de las redes sociales por parte de Nyborg para ganarse a la opinión pública, las relaciones -zancadillas, empujones- dentro de un gobierno de coalición, al peso de la ideología y su relación con las estrategias partidistas para tener más poder. El mundo de la televisión pública y del principal periódico daneses completa un ecosistema muy bien retratado.

Aquí no se emplea la retórica de Sorkin para prestigiar la política norteamericana del partido demócrata en la excelente El ala oeste de la Casa Blanca. Borgen está por encima de otras series políticas como la valiosa y sugerente Baron Noir o la tramposa y cínica House of Cards.

Sidse Babett Knudsen es la actriz soberana a la que estamos acostumbrados y Birgitte Hjort Sørensen derrocha oficio como nueva jefe de informativos, en un papel cada vez más frecuente en la vida de los periodistas y jueces: el carrusel de entradas y salidas en política para volver al medio de comunicación o al juzgado como si aquí no hubiese pasado nada. Todos sabemos que no es así… y Borgen lo cuenta, claro que lo cuenta.

Los valores de producción que aporta la belleza de Groenlandia son notables. Borgen: Reino, poder y gloria vuelve a demostrar que para hacer atractiva una serie ambientada en la actualidad no es necesario el circo que suele montar la ficción norteamericana.

Ficha Técnica

  • País: Dinamarca (Borgen – Riget, magten og æren), 2022
  • Dirección: Per Fly
  • Fotografía: Eric Kress, Magnus Nordenhof Jønck, Lars Vestergaard
  • Música: Halfdan E, August Fenger
  • Duración: 8 capítulos de 60 min.
  • Emisión en España: Netflix (estreno 2.6.2022)
  • Público adecuado: +16 años
Suscríbete a la revista FilaSiete