El Cid 2: El arte de la guerra

No lo neguemos, hacer en España una serie como El Cid (ahora parte 2) son ganas de meterse en problemas. Ya aquel regeneracionista del XIX llamado Joaquín Costa afirmaba que había que cerrar con siete llaves al sepulcro de El Cid, como si el Campeador siguiera por los siglos librando batallas después de muerto. Parece que al fin en España nos estamos empezamos a sacudir ciertos complejos y el solo hecho de que exista esta serie es una buena noticia.

En 1961 la historia del Cid fue llevada a la gran pantalla por Anthony Mann como un western, lo cual tiene su lógica ya que los relatos del viejo oeste no son sino cantares de gesta y son el equivalente americano a nuestras novelas de caballería. La actual serie sin embargo está más próxima a Juego de Tronos; aunque quizás sea más bien la serie de la HBO quien ha mirado de reojo a la rica historia de Europa y en particular a la de España. Como ha afirmado el creador y productor de El Cid, José Velasco, la diferencia con la obra de R.R. Martin es que aquí no tenemos dragones, ni falta que hace.

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Hay en esta segunda temporada mucho de intriga palaciega y luchas de poder. Es una continuación de la primera temporada, por lo que evitaré dar muchos detalles de la sinopsis para no reventar al lector el final de la anterior, aunque esta se encuentra en los libros de historia; pero sí se puede decir que entre los distintos reinos aumentan las disputas y se palpa la inminencia de una guerra total entre todos. Hay odios de alta cuna y pasiones de baja cama. Tal como eran en el siglo XI. No hay ni rastro de «la clemencia que habita en los corazones de los reyes», que escribía Shakespeare en El mercader de Venecia.

Esta pugna entre los distintos reinos hace que Rodrigo Díaz de Vivar, aunque esté siempre en el centro de la acción, comparta un protagonismo que se encuentra bastante repartido. Ya no hay tanta presentación de personajes como en la primera temporada, ni tanta concesión a lo políticamente correcto, que resultaba absurda para aquella época. Sigue habiendo bastante diálogo, esta vez compensado con más acción. Hay tres grandes batallas, vistosas y muy bien rodadas; pero se echa de menos que la banda sonora de Gustavo Santaolalla aporte más, dé a la imagen ese plus que solo puede dar la música para que vibre la pantalla, ensalzando una épica que ayude a entender al espectador a un nivel emocional como un joven escudero va a terminar convertido en leyenda.

Jaime Lorente tiene complicado su papel pues la sombra de Charlton Heston es alargada. Ha recibido muchas críticas y me gustaría romper una lanza en su favor. Es cierto que no tiene por ahora aspecto de héroe homérico, ni tampoco artúrico, y es bueno que no lo tenga a estas alturas de la historia, eso es algo que tiene que lograr aún su personaje. Digamos que aún tiene que ganarse los galones en el campo de batalla. Cuando alguien contrataba a Heston sabía que de paso también ponía en nómina a Moisés y Ben-Hur, no hacía falta explicar al espectador que era un héroe, lo traía incorporado. Y George Lucas, que sabe un rato de forja del héroe y mucha de la mitología de Star Wars bebe de la épica medieval, nos presenta a Luke Skywalker en Tatooine como un granjero, muy lejos de ser un héroe legendario, aún tiene que pasar muchas pruebas y enfrentarse a Darth Vader.

Lorente da a su Cid la fachada de un joven paje, un tipo muy castellano, hombre de acción tosco, algo huraño y enamorado de su Jimena. Démosle tiempo, esperemos que entre en la oscuridad de su Estrella de la Muerte. Monta bien a caballo y habla poco, que es más o menos lo mismo que aconsejaba John Ford a John Wayne, y le basta por ahora con ser la mano derecha de su señor don Sancho, un magníficamente desatado Francisco Ortiz, siempre al borde de perder los estribos y presto a tirar de espada e ir a la guerra contra todos. El Cid tampoco lleva la carga de las intrigas, eso queda para una fascinante doña Urraca, a la que Alicia Sanz dota de la perversa e inteligente maldad de una villana que, con su fina ironía, siempre está a una palabra de poner patas arriba cualquier reino que se le cruce, una alumna aventajada de Sun Tzu que sabe muy bien que todo el arte de la guerra se basa en el engaño.

Espero que haya más temporadas para que los personajes sigan creciendo a la vez que se van fraguando reinos y se va conformando una Historia que, si bien tuvo sus enanos, fue levantada a hombros de gigantes.

Ficha Técnica

  • País: España, 2021
  • Dirección: A. Martínez, Miguel Alcantud, Marco Castillo, Arantxa Echevarría
  • Fotografía: Javier Salmones, Javier Alomar
  • Montaje: David Nieves, Alfonso Regueiro
  • Música: Gustavo Santaolalla
  • Diseño de producción: Alejandro Fernández, Benjamín Fernández
  • Vestuario: Mercedes Montilla
  • Duración: 2ª temporada (5 capítulos de 50 minutos)
  • Emisión en España: Amazon Prime Video (estreno 15.7.2021)
  • Público adecuado: +16 años (VX)
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