El gatopardo: Un mundo que se acaba
El gatopardo es un clásico moderno, la célebre novela de Lampedusa se llevó al cine cinco años después de su publicación, de la mano de Luchino Visconti y con Burt Lancaster como poderoso príncipe de Salina, aunque los rostros bonitos de la cinta fueron Alain Delon y Claudia Cardinale. Sigue siendo una película enorme, de ritmo algo lento y preciosismo contemplativo, que la han terminado por separar un poco de las nuevas generaciones. Por ello, ha sido una gran alegría que Netflix haya estrenado una miniserie que rescata la historia original de Lampedusa y que la adapta con bastante acierto a las nuevas sensibilidades, protagonismo femenino extra incluido.
Fabrizio Corbera, apodado El gatopardo y príncipe de Salina, asiste con su familia a los turbulentos acontecimientos de los que una nueva Italia emergió como nación en la década de 1860. Garbaldi y los camisas rojas han invadido la isla de Sicilia y con ellos ha llegado el nuevo orden, las ideas liberales, y sobre todo una nueva clase de arribistas que buscan ocupar el lugar antaño ocupado por los aristócratas. El príncipe Fabrizio observa con distancia los acontecimientos, pero su predilecto sobrino Tancredi se une a los revolucionarios y le abre los ojos: “Zio, si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”. El gatopardo entonces hará lo imposible por adaptarse y proteger a su familia ante una revolución llamada a transformar sus modos de vida. Además, en la villa de veraneo de la familia, la hija del alcalde seduce a Tancredi y Concetta, hija del príncipe y locamente enamorada de su primo, sufre un fuerte desengaño.
Si algo brilla con fuerza propia en esta nueva adaptación es el actor italiano Kim Rossi Stuart en su papel como El gatopardo. Ha conseguido una interpretación magnética, capaz de combinar la arrogancia y la fuerza de un príncipe con la ternura y la preocupación de un padre ante el destino incierto de los suyos. Es cierto que quizás el resto de personajes no posean la concentrada expresión de matices que retrató Visconti en la anterior versión, ni su elegante sutileza, pero agilizan la trama y clarifican el sentido de la historia: es el espectáculo del fin de un mundo y el nacimiento de otro, más brutal, más vulgar, hipócrita… El elemento nostálgico juega un papel importante, la suntuosidad de la vieja Europa brilla en la fotografía, los escenarios palaciegos y la música de la serie, evocando un mundo que seguimos admirando, conscientes de que son una parte esencial de nuestra historia y de una cultura que sigue diluyéndose a pasos agigantados en los territorios de la actual Europa. La historia de El gatopardo cobra así un interés nuevo que, más allá de la folletinesca trama amorosa, hace de la serie algo actual.
La producción ha recibido todo tipo de críticas, desde las más puristas que la rechazan por «superficial o irrelevante», a quienes destacan el mimo puesto para lograr una ambientación soberbia que hace que cada capítulo nos entre por los ojos. Aunque tiene sus limitaciones y no es una obra maestra, el resultado final es desde luego muy aceptable y demuestra que se levanta sobre una gran historia, capaz de ser entendida y aprovechada en distintos niveles por los distintos espectadores. Un consejo: escucharles hablar en el italiano original de los actores, mejora aún más.
Ficha Técnica
- Creador: Richard Warlow,
- Guion: Richard Warlow, Benji Walters,
- Intérpretes: Kim Rossi Stuart, Paolo Calabresi, Benedetta Porcaroli, Deva Cassel, Saul Nanni,
- País: Italia (Il Gattopardo), 2025
- Dirección: Tom Shankland, Giuseppe Capotondi, Laura Luchetti
- Fotografía: Nicolai Brüel
- Montaje: Clelio Benevento
- Música: Paolo Buonvino
- Vestuario: Carlo Poggioli
- Duración: 1 temporada (6 capítulos de 60 minutos)
- Emisión en España: Netflix
- Público adecuado: +16 años (VX)





































