En terapia: El siglo XXI, al diván

Las series de televisión llevan un par de décadas demostrando que a nadie le gusta ir al médico pero sí que le cuenten una buena historia relacionada con la sa­nidad. Urgencias abrió brecha a principios de los 90 con Spielberg como productor y George Clooney co­mo gran estrella protagonista. El éxito incontestable de esta serie provocó la llegada de otras muchas tan prestigiosas como House, o tan populares como Doctor en Alaska y Anatomía de Grey.

Sin embargo, la psicología en las series de televisión no tenía la repercusión que ostentaba en la pantalla gran­­de debido a la notable influencia de cineastas co­mo Al­fred Hitchcock o Woody Allen (ambos muy in­flui­dos por el psicoanálisis), y películas como Gen­­te co­rriente, de Robert Redford, Mumford, de Law­­­ren­ce Kasdan, o El indomable Will Hunting, de Gus Van Sant.

En los últimos años, En terapia ha dado con la fórmula perfecta para integrar psicología y ficción televi­si­va. La idea original nació en una serie israelí (Be ti­pul), creada por Hagai Levi, que fue adaptada por la ca­dena HBO en EE.UU. con la producción ejecutiva de Mark Whalberg (que también ha participa­do de esta ma­nera en otras series como Boardwalk Empire). Pero el principal promotor de este proyecto es el especialis­ta en el minimalismo narrativo Rodrigo Gar­cía (Cosas que diría con sólo mirarla, Nueve vidas, Ma­dres e hi­jas). No resulta extraño que esta serie haya tenido una ter­cera versión argentina (es de sobra conocido la debilidad por la terapia que tienen los inven­to­res del tan­go), protagonizada por actores mag­níficos: Diego Pe­retti (Tiempo de valientes, Maktub), Leonardo Sbaraglia (Concursante, Una pistola en cada mano) y Nor­ma Leandro (La historia oficial, El hijo de la novia, Cleo­patra). Aunque las tres versiones tienen aspectos interesantes, la adaptación norteamericana es la que ha tenido una mayor repercusión.

Esta serie tiene una estructura particular: por orden cro­nológico, de lunes a jueves, vamos conociendo cuatro terapias seguidas por un psicólogo que interpreta Ga­briel Byrne (Sospechosos habituales). La semana ter­mina el viernes con la visita del terapeuta a su “coor­dinadora”, la experta psicóloga interpretada por una de esas actrices secundarias imprescindibles, Dianne West (ganadora del Oscar por Hannah y sus her­manas y Balas sobre Broadway).

Es difícil encontrar una serie que confíe más en el guión y los actores que En terapia. En un momento en que las temporadas cada vez son más cortas, esta serie tie­ne una media de 35 capítulos por sesión, en los que el drama humano sustituye a la persecución y el actor se acostumbra al primer plano. Junto a los dos consoli­da­dos protagonistas, vemos rostros que se han dado a co­nocer gracias a la serie: el más llamativo es el de Mia Wasikowska (que interpreta a la adolescente Sophie, uno de los mejores personajes de la primera temporada), que luego hemos podido ver protagonizando la versión de Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Bur­ton. También hay otras actrices muy consolidadas co­mo Debra Winger (La fuerza del cariño, Tierras de penumbra), Hope Davis (Próxima parada, Wonderland) o Amy Ryan (Adiós pequeña, adiós, El intercambio).

La serie sabe sorprender al espectador con cambios de escenarios, pacientes que llegan en un momento im­previsto y, sobre todo, resulta muy atractiva la figu­ra del psicólogo que necesita terapia. En una serie protagonizada principalmente por mujeres, destaca la ten­sión dramática complementaria entre Gabriel Byr­ne y su coordinadora-amiga psicóloga, y el terapeuta y su esposa (interpretada por Michelle Forbes, que he­mos podido ver también recientemente como madre su­fridora en The Killing).

Con esta trama no solo se da unidad a la serie, sino que se huye con acierto del planteamiento más o me­nos consolidado de que la terapia es una práctica resi­dual, solo necesaria en casos extremos. Lo más atrac­tivo de los personajes es que son cercanos, entra­ña­bles, inestables pero no irracionales. En general, al es­pectador le resulta fácil simpatizar con ellos porque tie­nen miedos y angustias muy universales. Lástima que en algunos momentos de la serie (en especial al fi­nal de la primera temporada) haya algunas decisiones de guión poco creíbles y giros demasiado forzados dramáticamente, poco coherentes con el gusto minimalista y la sencillez narrativa del conjunto.

Como no podía ser de otra manera, la influencia de los padres del psicoanálisis es evidente a la hora de se­xualizar los problemas, acudir a la infancia como fuente de traumatismos psicológicos, etc. Sin embar­go, En terapia tiene la virtud de matizar y dar una visión más compleja del ser humano que la que ofre­cieron en su día Freud, Jung y demás maestros del “su­perego”. Aunque se nota la mano de Rodrigo García a la hora de ser especialmente escabroso en algunos diálogos, y llamativamente frívolo y sentimental en la resolución de algunos conflictos, hay un humanismo algo más profundo. En esta línea es muy clarifi­ca­dor el inicio de la 2º temporada, en el que el per­sonaje interpretado por Hope Davis reconoce al terapeuta que su aparente vida de éxito (buen trabajo, despacho, sueldo) no consigue disfrazar una escondida pe­ro latente infelicidad.

En resumen, una serie con limitaciones pero muy bien rodada en interiores, con un uso de la música muy sugerente (apenas utilizada de manera muy suave en los momentos de mayor intensidad dramática), y un guión que refleja personajes de carne y hueso magníficamente interpretados.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (In Treatment), 2008
  • Fotografía: Derick V. Underschultz, Mauricio Rubinstein, Patrick Cady, Fred Murphy, Xavier Pérez Grobet, Steve Mathis
  • Música: Richard Marvin
  • Duración: 3 temporadas: 106 capítulos de 25 minutos Emisión en EE.UU.: Desde 28.1.2008
  • Emisión en España: Canal+
  • Calificación: +18 años (SD)
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