Los irregulares: Irregular

La serie mezcla tantos elementos que hace que el espectador pueda aplicarle el dicho aquel: «el que mucho abarca, poco aprieta«.

Parece que lo de presentar la serie como una relectura del mundo de Sherlock Holmes sea más un reclamo para el espectador que una definición de la serie. Como se sabe, el tema Sherlock está muy manido. Pero, a diferencia de Sherlock, Enola Holmes o el Sherlock Holmes de Guy Ritchie, el detective creado por Conan Doyle no aparece en pantalla hasta el final del cuarto capítulo (la mitad de la serie) y, a partir de esa aparición, descubrimos al perfecto antihéroe, un drogadicto que no puede superar sus adicciones, un tipo débil que ha fracasado en la vida y que, en ese sentido, se asemeja al de Elementary. Pero si la serie escasea de Holmes podemos decir que abunda, en cambio, de esoterismo y de sucesos paranormales. Se presentan algunos conceptos tomados del cristianismo, como el demonio o el purgatorio, pero de un modo nada cristiano. Al final con tanto popurrí el espectador no encuentra mucha lógica en el mundo representado.

Tom Bidwell definió esta serie como «el proyecto de mis sueños y mi idea más antigua» y buscó plasmar su teoría de que «Sherlock Holmes tendría un grupo de niños de la calle que usaría para ayudarlo a reunir pistas, por lo que nuestra serie es si Sherlock fuera un adicto a las drogas y un delincuente y los niños resuelven todo el caso mientras él se atribuye el mérito», pero, sinceramente, el guion embrolla tanto al espectador que cuando acaba la serie no consigue irse con esa idea.

La elección de personajes y actores es, probablemente, lo mejor de la serie. En especial, Thaddea Graham, que interpreta a Bea, la líder del grupo de adolescentes que tendrán que ir resolviendo los casos criminales encargados por Watson. Otro punto a su favor es la ambientación y la producción, al nivel de los contenidos a los que Netflix nos tiene acostumbrados.

A pesar de que los protagonistas sean adolescentes, no estamos ante la típica serie juvenil. La violencia, la abundancia de sangre, los temas y las referencias sexuales hacen que la misma distribuidora califique la serie como no apta para menores de 16 años.

De todos modos, me parece que el principal problema de Los irregulares es que no consigue mantener la tensión propia de los relatos del género y, por esa misma obsesión por abarcar tanto, consigue aburrir al espectador. En ese sentido, si cada capítulo tuviera una duración menor hubiera podido resultar más eficaz narrativamente hablando.

Ficha Técnica

  • País: Reino Unido, 2021
  • Dirección: Joss Agnew, Johnny Allan, Weronika Tofilska
  • Fotografía: Nick Dance, Laurens De Geyter, Tony Miller
  • Música: Paul Haslinger
  • Producción: Drama Republic
  • Duración: 1 temporada (8 capítulos de 50 minutos)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +16 años
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Reseña
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Doctora en Comunicación Audiovisual. Combina su trabajo en el ámbito de la comunicación corporativa con la docencia universitaria