Secrets of Sulphur Springs: Dos familias y un misterio

Secrets of Sulphur Springs es un thriller juvenil particularmente logrado. Combina los elementos esenciales del relato clásico de aventuras: un misterio que resolver, una doncella que rescatar, el viaje iniciático de los protagonistas. Todo ello sin salir -literalmente- de casa, y sin dejar de ser una serie familiar.

Las primeras imágenes son una buena presentación: una niña con atuendo deportivo pasado de moda corre por un bosque, la cámara se detiene en un flamante cartel que señala diversos itinerarios hacia las fuentes y el hotel. Cambio de luz, el cartel ahora está viejo, la madera está podrida, la pintura se cae. Ahora, en pleno atardecer, son tres críos quienes se acercan al hotel abandonado. Uno de ellos se aproxima a una ventana, ve una silueta, grita, la silueta grita a su vez, los tres jóvenes huyen despavoridos. Dentro de la vivienda hay alguien: los Campbell han cambiado de casa. Tal es el tono de toda la serie, terror juvenil, sorpresas, cambios rápidos de tono y ritmo, miedo y risas.

Ben Campbell ha dejado su trabajo en Chicago y se ha llevado a su familia a Sulphur Springs, en Luisiana, donde ha comprado un viejo hotel abandonado. Pretende restaurarlo y devolverle el esplendor que tuvo. Ni su mujer, ni sus hijos –Griffin, de doce años, y los mellizos Zoey y Wyatt, de nueve- comparten su entusiasmo. De hecho, están deseando volver a Chicago.

El primer día de clase en el nuevo instituto, Griffin descubre que todos sus compañeros le miran con extrañeza al decir que vive en el hotel Tremont. Harper, compañera de clase, le explica que el hotel está poseído por el fantasma de Savannah, una chica de su edad que desapareció treinta años antes. Su desaparición es la causa de que el hotel fuera abandonado. Los mellizos están entusiasmados y se proponen encontrar el fantasma de Savannah. Griffin, al contrario, lleva a Harper en visita guiada por todo el hotel para convencerla de que no hay fantasmas ni misterios.

En el centro se trata de la historia de dos familias, la de Harper y la de Griffin, de un misterio del pasado, con historias de fantasmas y viajes en el tiempo por medio. Aunque hay dos protagonistas absolutos, hay otros diez personajes que tienen peso específico y generan subtramas de interés.

Los guionistas han conseguido una historia protagonizada por dos preadolescentes que no insulta la inteligencia de los adultos, les interesa igualmente. Un relato cuyo interés no decae en ningún momento, y su desenlace no defrauda.

Gran parte del mérito lo tiene la pareja principal, HarperGriffin, los dos críos tienen química y actúan con naturalidad, son chicos inteligentes, curiosos, pero también se equivocan. El personaje peor librado, para un espectador adulto, es Ben, el padre. Su postura es forzada y sus intentos de guardar un secreto a su mujer y a sus hijos resultan ingenuos. Queda claro que no ha superado una terrible experiencia ocurrida treinta años antes, y que tiene otras muchas facetas que pueden desarrollarse con éxito, pero en esta primera temporada el personaje está bastante lastrado. Fallo menor en una serie brillante. La segunda temporada -quedan misterios por resolver- está en marcha.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2021
  • Dirección: Ellen S. Pressman, Jennifer Phang
  • Fotografía: Damian Horan, Stefan von Bjorn
  • Música: Pieter A. Schlosser
  • Producción: BBC
  • Duración: 1 temporada (11 capítulos de 25 minutos)
  • Emisión en España: Disney+
  • Público adecuado: +12 años
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Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.