Adictos a las series españolas

No es una leyenda urbana: en España las series nacionales tienen más audiencia que las extranjeras

Gran Hotel
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Adictos a las series españolas | No es una leyenda urbana: en España las series nacionales tienen más audiencia que las extranjeras.

España no sólo golea en el fútbol. En la última década, las audiencias de El mentalista, Los Simpson, Prison Break, The Walking Dead o House (3-4 millones de share), ni por supuesto las de Mad Men o Breaking Bad (600.000 espectadores) han podido superar los “shares” de Águila Roja, Los Serrano o Cuéntame (7 millones de espectadores).

Esto no quiere decir que sean mejores series, simplemente que crean más adición. Siempre se ha explicado este fenómeno por la cercanía de los productos nacionales, marcados habitualmente por un humor castizo, habitualmente exagerado, pero muy eficaz. De esa “autenticidad” nacieron series que marcaron generaciones como Verano Azul, Médico de familia o Farmacia de Guardia.

Pero el siglo XXI esta empezando a echar por tierra esa teoría. No es casual el interés de inversores extranjeros en adaptar algunas de las series españoles de más éxito en los últimos años como Gran Hotel, Pulseras rojas o Aguila Roja. No parece que les atraiga el aroma ibérico del producto, sino más bien un argumento universal con múltiples personajes y tramas capaces de lograr un interés global. Amor, lealtad, traición y muerte en grandes cantidades. La fórmula que ya utilizaron desde los trágicos griegos al mismísimo Shakespeare. Este trailer de Gran Hotel explica con mucha claridad esta acumulación de tramas tan exagerada, pero eficaz.

Esto no quiera decir que sea oro todo lo que reluce. En el caso concreto de Gran Hotel, el público no ha respondido con tanta entrega como en otras series españolas. El comienzo fue de lo más prometedor (20% de audiencia con casi 4 millones de espectadores), pero el globo se ha ido desinflando hasta instalarse en una media de entre 2,5 y 3 millones de espectadores. No es una audiencia minoritaria, pero está claro que la productora Bambú sigue dando giros en busca de nuevos espectadores. La tramoya argumental sigue estirándose, con nuevas apariciones en el hotel como las celebradas de Lydia Bosch, Lluis Homar o Silvia Marsó, que sustituyen a un reguero de cadáveres que han ido convirtiendo al Gran Hotel en algo parecido al Motel de Norman Bates. Aún así la serie sigue vendiéndose estupendamente en el exterior: Francia, Reino Unido, Rusia y Turquía recientemente.

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