Festival de Cannes 2015. Round 2. Bella de día

El hijo de Saúl (László Nemes, 2015)
El hijo de Saúl (László Nemes, 2015)

Festival de Cannes 2015. Round 2. Bella de día

Festival Cannes 2015 | Dilemas, acomodadores, grandes películas, vida diaria… Nuestro enviado especial ha quedado muy impresionado por Son of Saul, de Laszlo Nemes.

Empezamos la jornada con un dilema hedonista. Dos proyecciones coinciden a primera hora, Mad Max Fury Road y Les anarchistes. O lo que es lo mismo Charlize Theron contra Adèle Exarchopoulos.

En apenas dos manzanas conviven decenas de fotos de Adèle y Charlize, Schwarzeneger y Miguel Gomes cuya ultima cinta de seis horas de duración se proyecta aquí. Cannes es esquizofrénico.

George Miller, vuelta a Mad Max
George Miller, vuelta a Mad Max

Recuerdo una ocasión en la que tuve que ausentarme de una proyección de una película asiática en el Grand Palais justo cuando estaba a punto de comenzar. La reacción de los acomodadores fue reveladora. Busqué la salida, pero todas las puertas estaban bloqueadas. No me dejaban marcharme. Lo consideraban una ofensa. Era un cinéfilo, un crítico, un miembro de la hermandad y no podía abandonarles.

Quise recuperar el visionado de la misma cinta. Para ello al día siguiente asistí a un pase de mercado, una proyección para compradores de la película. La sala estaba llena, como el día anterior. Vi la película y, al terminar, eché un vistazo a mi alrededor. Solo quedábamos una quinta parte de los espectadores que empezamos.

Pero no saquen conclusiones fáciles hasta el final de este artículo.

De lo visto hasta ahora, dos filmes me han gustado por encima del resto.

P1070997Unamichi Diary, de Koreeda, reincide en los temas tan caros al director de De tal padre, tal hijo: las relaciones familiares rotas por un presente alienante de egoísmo y tecnología. En esta ocasión, recordamos su obra maestra Nadie sabe. Diary parece una revisitacion de la historia de aquella dos décadas después. Una cinta solvente, tan cuidada en lo formal como otras de su director.

Pero por ahora, el filme del festival es Son of Saul de Laszlo Nemes. Una historia simple, metaforica, de tremenda eficacia. La jornada de un judío húngaro preso en un campo de exterminio que trata de enterrar a una victima en medio de la carnicería, deviene en clase magistral de puesta en escena.

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Lazlo Nemes, director de «Son of Saul»

Aquí no hay Schindlers, ni pianistas. Tampoco suites francesas. Es una película brutal, que no ahorra ningún momento duro. El horror lo vivimos como desde dentro. Las cámaras de gas, las fosas comunes, el ser humano tratado como en una carnicería.

Nemes ha seguido los consejos de sus mayores. El tema no es nuevo. Hay ya muchas películas del Holocausto. Aunque nunca serán pocas, es difícil impactar. No obstante, desde el primer plano de prolongada duración Son of Saul asombra. Pese a lo comentado anteriormente, lo explícito de la propuesta, entendemos la inclusión de esta opera prima en la Seccion Oficial.

Hay cine grande en cada plano pegado a la espalda de nuestro protagonista, un dominio prodigioso del fuera de campo y del tempo, que recuerdan al mejor Aronofsky. Solo que aquí, no se trata de luchadores de wrestling o bailarinas delirantes, asistimos al mayor drama del siglo veinte, el infierno en la tierra en primera fila. Cine extremo, algo de lo que siempre ha sabido este Festival.

Pero no nos pongamos graves. Hoy también hubo tiempo para las risas, los nespresso, las baguettes y los amigos. Amigos que duran porque comparten el mismo amor al cine. Comentando con una colega mi experiencia en la proyección de mercado, me hizo ver que aquellos que se fueron no lo hicieron por gusto: estaban trabajando. Por eso, hoy a la hora de la siesta me metí a ver una de Steven Seagal, miré a mi alrededor y eché una cabezada.

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