Inicio Noticias Actualidad del Cine CANNES 2018. Días 7. Ruta 66

CANNES 2018. Días 7. Ruta 66

241
0
Compartir
¿Has visto esta película? ¡Puntúala!
1: Pésima2: Pasable3: Entretenida4: Muy buena5: Obra maestra (Realiza el primer voto)
Cargando…
portada

El Festival de Cannes se esfuerza en promocionar el cine americano. Más de 750 ejecutivos y artistas toman en Mayo la ciudad de la Riviera; la alfombra roja que abre las premieres hace de caja de resonancia para la producción. De alguna manera el Curso Cinematográfico empieza en la Croisette.

Blackkkasman ha sido la propuesta de un renacido Spike Lee. Se diría que al cineasta neoyorkino le ha sentado bien el ascenso de Donald Trump; sus andanadas contra la discriminación racial vuelven a tener sentido.Lee siempre ha sido un director irregular que depende en gran medida de su inspiración, pero por las mismas razones es en cierto sentido un autor y por eso tiene sentido su inclusión en el Festival.

El filme que ha venido a presentar en Cannes 71 no carece de alicientes. Su tono es cómico, en un registro muy peculiar que Lee siempre ha cultivado, la sátira social. Dónde cualquier otro realizador de Hollywood se habría preocupado de una realización atenta a la tensión y el suspense –se trata de la historia de una infiltración policial en el Klu Kux Kan- el director de Haz lo que debas prefiere deambular por los caminos del chiste privado a costa del público no iniciado.

Sin duda existe un interés más acusado por temáticas de concienciación racial en el último cine de Hollywood. No hay que olvidar que Déjame salir y Black Panther han sido los dos grandes éxitos de la última producción. Spike Lee fue el primer realizador negro en alcanzar el mainstream por eso su película ha de ser vista como una especie de vuelta atrás en el concepto, desde su condición de padre espiritual parece advertir a los discípulos para que no yerren el camino y olviden de dónde vienen.

Así la película está plagada de homenajes a la Blacksplotation, la música soul y la estética afro. Sin embargo, no lo hace desde un punto de vista nostálgico. El final de la cinta, absolutamente sorprendente coloca el filme un punto por encima del divertimento.

Under the Silver Lake es todo lo contrario a la película de Lee. El tercer largometraje de David Robert Mitchell se encuadra en el indie americano de raíz decadente y autorreferencial. La película es un neonoir interesante con más peso del que sus ligeras imágenes dejan adivinar.

Andrew Garfield protagoniza y está muy inspirado –su elección de personajes post-spiderman cada vez es más intrigante-. El paisaje de Los Ángeles lo capta con brillantez la fotografía de Mike Gioulakis que supera el manierismo de películas similares con una paleta brillante y saturada. El resto del cast es una suerte de catálogo de modelos femeninas cuya presencia en este caso si está justificada por “las exigencias del guión”.

El cine americano se muestra decaído, inseguro de sí mismo allá dónde otras cinematografías producen obras maestras. Lazaro Felice, Burning y Caparnaum han agitado el Festival con sus cargas de profundidad. Tiempo habrá de comentarlas más adelante.