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Eastwood y "Jersey Boys": vale, pero…

Leo comentarios de algunos colegas a los que respeto mucho. Pero esta vez, no coincidimos.

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Alberto Fijo

1. Vale, Eastwood tiene 84 años. Pero eso no significa que si una película suya no gusta, digamos que está gagá. Ya era un anciano en 2008 cuando hizo la prodigiosa Gran Torino, sacando petroleo de una TV movie escrita por un debutante. Ya hizo una maravilla, imperfecta pero maravillosa película, llamada Más allá de la vida en 2010.

2. Vale, en Jersey Boys hay música y músicos. Pero, hombre, pero, mujer, esto no es un musical. Ni por estética, ni por puesta en escena, ni por desarrollo de guión, ni por nada. Ésta es una historia de perdedores y de redención, de segundas oportunidades, de cruces de caminos, de lealtades, pecado y penitencia, como casi todas las buenas películas de Eastwood, que no son todas (no son todas buenas, me refiero), ni mucho menos. Juzgar esta película como si fuese un musical es condenarla de antemano al menosprecio y la chanza, en plan, al vejete se le ha ido la pinzaJersey Boys es un melodrama donde la música, como en todo el cine mayúsculo de Eastwood es fundamental.

3. Vale, falta emoción; o mejor, falta emoción subrayada. Pues sí, lo segundo: pero esa es una de las cosas que más me gustan de la película. Una contención, una mirada sobre la música, que no olvidemos que es la gran pasión de Eastwood, el arte que más le cautiva. Me entusiama que un anciano se asome a una música que ama de una manera tan hermosa. La película en pantalla grande y con buen sonido (lo de la VOS lo doy por supuesto) es un espectáculo cautivador, con una foto, un montaje y un diseño de producción fascinantes.

4. Vale, la película tiene un tempo quebrado. Efectivamente. Eastwood ha decidido saltarse lo que no le interesa y lo que piensa (en mi caso acierta plenamente) que no nos va a interesar como espectadores, especialmente como espectadores curtidos en el cine sobre música y cantantes. Me entusiasma como va apartando tramas (la familiar de Frankie Valli, la de la mafia, la de la producción discográfica…) para quedarse con lo que le interesa, Jersey Boys. Cuatro tipos que cantan.

5. Vale, antes de la película hubo un musical. Bien, pero eso no significa que Eastwood haya volcado el musical en la película. No lo ha hecho, ni en fondo, ni en forma. El guiño final al musical no es un homenaje es la manera de terminar la película propia de un autor como la copa de un pino, que no está haciendo una película alimenticia como la lastimosa El intercambio o la aburrida e impersonal Invictus.

6. Vale, Eastwood cierra de manera menos amarga y fatalista que de costumbre. Certo, pero, por favor, no pongamos raíles a los directores. Si un realizador decide hacer una película en la que la mirada sobre la condición humana sea distinta a la que ha mostrado en otras películas (que no lo es tanto, en realidad) me parece que es legítimo, siempre que lo haga bien.

7. No vale que es una película que solo te crees que es de Eastwood porque aparece su nombre en los créditos. No, no vale porque no es verdad. Vale, que no guste, vale ponerla mal, vale denostarla. Pero la película, a mi juicio, es de Eastwood hasta las cachas. ¿En qué? En fondo y forma, en los personajes, en los conflictos, en los diálogos, en la mirada, en el vaivén pasado-presente-futuro.

Acabo, que esto es un bloc de notas. El maquillaje de envejecimiento de J. Edgar era un desastre y aquí, en la secuencia de cierre, también. Pero, el sentido dramático de esa secuencia es bellísimo y Eastwood ha querido correr el riesgo. Y creo que le sale maravillosamente bien.

Y podría seguir. Me parace un acierto el casting porque gracias a la formación musical de los intérpretes esto no es ese desastre llamado Los Miserables… Y me parece que las miradas a cámara para hacer avanzar la historia cumplen perfectamente su cometido y que hay secuencias de una potencia arrolladora, como la primera cita de Frankie Valli con la que será su mujer o esa primera versión de Sherry al teléfono, las intervenciones en los clubes, el movimiento del público durante las canciones, los gestos de esas mujeres (por cierto maravillosamente vestidas, peinadas y maquilladas) acompañadas por sus maridos, madres o novios… Guau, es una belleza. Es muy inteligente ese concepto de «creemos un sonido nuevo que enamore a la gente» Ese sonido atraviesa toda la película, de una forma muy brillante, que impregna los diálogos, las situaciones (modélica la puesta en escena del diálogo de cafetería con la hija adolescente)

En fin, que me gusta, que me interesa, que Jersey Boys me parece un Eastwood maior.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor