El cine agraciado de Terrence Malick, nuevo libro de Alberto Fijo

Ya se encuentra a la venta El cine agraciado de Terrence Malick, el nuevo libro de Alberto Fijo, director de FilaSiete, sobre el realizador norteamericano Terrence Malick y sus 10 películas. La última, Vida oculta, se estrenó en España en febrero de 2020. Fijo utiliza la expresión «cine agraciado» porque considera que expresa bien los afanes del director nacido en Ottawa, Illinois, en 1943. El autor pudo conocer personalmente a Malick y conversar con él en Roma, en diciembre de 2019, tras pase privado de Vida oculta al que asistieron el director y varios miembros de su equipo.

«He procurado dibujar los planos del proyecto arquitectónico de la poética de Malick, caracterizada por una muy meditada estructura que para llegar a unos fines usa unos medios con un grado de deliberación muy acusado«, señala el autor, profesor universitario de Historia del Cine y Narrativa audiovisual.

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En la introducción, Fijo compendia las características de la obra de Malick en la que percibe «una búsqueda de sentido metafísico y trascendente a la existencia humana y a algunas de sus expresiones formuladas de forma dual como amor-odio, condena-redención, pecado-expiación, libertad-esclavitud, lealtad-traición, paz-guerra, violencia-mansedumbre. Para lograr un equilibrio entre el desorden del relato de evocación poética y el orden del relato cinematográfico tramado, Malick emplea una serie de estrategias de lenguaje cinematográfico y narrativa fílmica entre las que destacan una praxis fotográfica que logra retratar la naturaleza agraciada (empleamos el adjetivo agraciada en un doble sentido, el natural y el sobrenatural) con una belleza inolvidable. En ese retrato hay una puesta en escena esmerada en la que cada localización, cada elemento del atrezo, cada decisión de vestuario es enormemente significativa en los implícitos del discurso. La dirección de actores es capaz de aunar a grandes estrellas con niños que se ponen por primera vez delante de una cámara obteniendo resultados de una viveza y naturalidad verdaderamente arrolladores.

Un montaje muy singular puede atraer la atención y despertar la empatía de espectadores que buscan (o no lo hacen, pero se alegran al encontrarla) una película distinta, exponente de lo que podemos llamar con André Bazin (2008) cine ontológico. Malick lo hace en todas las películas que dirige, al mezclar las dimensiones micro y macro. En El Árbol de la Vida la historia familiar en un pueblo tejano en los años 50 es la microhistoria; la creación del universo, la aparición de la vida en la Tierra y la consumación de los tiempos forman parte del macrorrelato.

Los guiones de las diez películas de Malick están escritos de manera que permiten asomarse al alma de los personajes, impresa en palabras que riman con imágenes. Malick usa diversos recursos de lo que podemos llamar la poética fílmica. Se equivocaría quien pensase que el guion de Vida oculta está lejos del libreto de El Nuevo Mundo, Días del Cielo, Malas Tierras y To The Wonder; en todos ellos el mundo se mira con ojos de mujer: lo masculino siempre nos llega filtrado a través de un corazón femenino.

La música, cuidadosamente seleccionada -bien sea preexistente y seleccionada o expresamente compuesta para cada película-, actúa como agente vertebrador del viaje emocional de los personajes, siempre en busca del sentido de la vida y de la identidad del ser humano».

El cine agraciado de Terrence Malick
El cine agraciado de Terrence Malick

La lectura de este libro puede ayudar a disfrutar más y mejor la belleza esperanzada que impregna las películas de uno de los cineastas más prestigiosos del cine contemporáneo. Como todos los grandes maestros, Malick ha sabido ser libre, valiente y audaz en su búsqueda de la verdad y del bien. Tras una sólida formación filosófica en Harvard y Oxford, con muy brillantes resultados, Malick descubre el cine como forma de expresarse. Tras estudiar dirección de cine en el American Film Institute, estrena su primera película en 1973. Desde entonces, ajeno a las modas, sin temor a que pocos o muchos no le entiendan o le entiendan pero no le comprendan, Malick -sin escapismos e inmerso en las alegrías y las penas, los anhelos y las frustraciones del mundo que le ha tocado vivir- se nos presenta como un humanista y un artista de altísima talla.

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