Un estudio cifra las ayudas directas al audiovisual en 35 países europeos durante el año 2002 en 1.271 millones de euros, un 75% más que en 1998.

Aprovechando la celebración del Fes­ti­val de Cannes, el Observatorio Eu­ro­peo del Audiovisual ha presentado un estudio comparado sobre las ayudas públicas para películas y trabajos audiovisuales en Eu­ro­pa. Los autores, André Lange y Tim West­cott, han contado con la colaboración del Banco Europeo de Inversiones para redactar las 176 páginas del informe, que recoge datos de 31 países.

Destaca el estudio que todos los países eu­ro­­­­peos, a nivel estatal, regional y municipal, tie­­nen mecanismos directos de ayuda a la industria audiovisual. Esa tendencia está también presente en las instituciones europeas (el Consejo y la Comisión) y en numerosas organizaciones intergubernamentales. Las ayudas directas han crecido significativamente en los últimos años, pasando de los 963 millones de euros de 1998 a los 1.271 millones destinados a películas y otros productos audiovisuales en 2002. La ayuda procedente de instituciones su­­pranacionales supuso un 8,7% del total de las ayudas concedidas en 2002.
Francia, con un 38,7% de los fondos disponibles en Europa para ayudas directas al ci­ne y el audiovisual, encabeza la lista de los be­ne­­ficiarios, seguido de Alemania (14,6%). El Reino Unido ha visto incrementarse notablemente ese tipo de ayudas directas con el lanzamiento de la Lotería Nacional, alcanzando el 5,8% del dinero europeo disponible para estas ayudas directas. Hay que tener en cuenta que, en el capítulo de las ayudas indirectas, las exenciones fiscales son muy significativas en países como Reino Unido, Ho­lan­da, Lu­xem­­burgo e Irlanda, mientras que en Es­paña e Italia existen créditos preferenciales con dinero público para la realización de películas o audiovisuales.

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La procedencia de los fondos para las ayudas varía según los países. En España, Italia, Rusia y Turquía proceden fundamentalmente de los presupuestos generales del Estado. En Francia, Alemania y la Bélgica francófona, de los gravámenes que pesan sobre los ingresos de varios sectores de la industria del audiovisual como las televisiones, los operadores de cable, los productores y distribuidores de vídeo. La lotería nacional proporciona fon­dos para las ayudas al cine en Gran Bre­ta­ña y Fin­­­­­landia, mientras países como Ale­ma­nia y Sue­cia reciben para esos fines contribuciones vo­­­luntarias de los canales de televisión.

El estudio destaca, a nivel de tendencias en el asunto de las ayudas al audiovisual, unas notables y casi universales puestas en marcha-incremento de las ayudas procedentes de estructuras subnacionales de rango regional (län­­der, comunidades autónomas, nations, can­­­­tones)  e incluso local (Reino Unido, Va­lo­­nia en Bélgica, Suecia y, pronto, Italia). Por otro lado, parece que el incremento de las ayudas está muy relacionado con su automatización, un esquema emergente desde 1998 en la Bélgica francófona, Estonia, Sui­za, No­ruega, Finlandia, Hungría y Portugal, que ya existía en Francia, España e Italia, paí­­ses que han reformado sus modelos auto­má­ticos. Otro fenómeno muy extendido a nivel europeo es la creación de organismos ad hoc para la re­gu­­lación de esas ayudas. Por úl­timo, son fre­cuen­­tes las ventajas fiscales pa­­ra la industria audiovisual.

Los autores del estudio sobre el cine francés señalan que, por en­­­cima de las singularidades nacionales, en Europa hay una extendida tendencia a singularizar el trato dispensado a la actividad au­dio­visual, una parcela creativa que no debe regularse solo por las reglas del mercado, en la que adjudicación de fondos públicos se jus­­tifica por la necesidad de preservar la diversidad cultural.

En 2001, el 4,8% de los ingresos de las pro­­­­­­­­ductoras audiovisuales europeas tuvo su ori­­­gen en ayudas públicas, que beneficiaron mucho más a las películas (9,2%) que a los pro­­­ductos para televisión (2,7%).

En 2003 se vendieron 954 millones de entradas de cine en los 25 Estados miembros de la UE, 45 millones menos que en el año anterior, lo que supone un descenso de espectadores del 4,4%. Las taquillas mejoraron en países como Re­­pú­blica Checa, Finlandia, Hun­­­gría, Ir­lan­da, Le­tonia, Malta y Holanda. Alemania (-9,1%), Francia (-5,6%) y Reino Uni­do (-4,9%) sufrieron los descensos más acu­sados en espectadores. Las películas europeas estrenadas bajaron del 27,8 al 25,7 % en 2003. Las norteamericanas subieron un 1,6% en 2003, acaparando el 72,1% de los estrenos de cine en las pantallas europeas. La cuatro pe­lículas europeas que llevaron más espectadores de la UE a pasar por taquilla fueron las inglesas Johnny english (13,7) y Love actua­lly (12,5), la alemana Good bye Lenin (9,2) y la francesa Taxi 3 (7,3).

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