Festival de Cannes 2019. Día 5. Magistral Malick

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«… for the growing good of the world is partly dependent on unhistoric acts; and that things are not so ill with you and me as they might have been is half owing to the number who lived faithfully a hidden life, and rest in unvisited tombs

“…porque el bien creciente del mundo depende en parte de actos no históricos; y que las cosas no estén tan mal entre nosotros como podrían haber estado en parte debido al número de los que vivieron fielmente una vida oculta, y descansan en tumbas no visitadas”

Una cita de Middlemarch de George Eliot cierra el filme más esperado de la temporada cinéfila. Su director presumiblemente no vendrá a defenderlo, no dará ruedas de prensa, ni concederá entrevistas. Terrence Malick en plena era de los selfies lleva, como el protagonista de su película: Una vida secreta.

Sin embargo, a partir de su estreno hoy en Cannes, el décimo largometraje de Terrence Malick pasara a convertirse en el filme más comentado por la crítica. La película se rodó en 2016, han pasado tres Cannes hasta que Malick ha terminado el montaje, el momento de su estreno parecía que nunca iba a llegar… Hubo rumores, el director había entrado en un bache creativo.

La espera ha merecido la pena. El filme es soberbio, la obra magistral de un director en cuya filmografía hay verdaderas joyas, pero faltaba una obra en la cual la forma y el contenido se conjugaran con un equilibrio tan conseguido como es el caso de esta Vida Secreta. Tiempo habrá para que los expertos en Malick buceen en las claves de su nuevo filme, en cuanto a su potencia cinematográfica solo cabe apuntar que seguramente no haya ahora mismo una película en este Festival que pueda compararse.

Y es que esta es una cinta difícil de describir: no es tanto una suma de sus partes, fotografía, interpretación, montaje como una devastadora experiencia emocional. En el centro del relato un dilema moral que recuerda a los novelistas rusos si no fuera porque la historia que cuenta el film es totalmente real. En 1942 un granjero austriaco se negó a jurar fidelidad a Adolf Hitler, poniendo en juego su vida por una cuestión ciertamente mayor, la obligación de seguir la propia conciencia y enfrentarse a la tiranía.

Malick, el ultimo Salinger de la modernidad, ha decantado  su arte hasta entregar el filme perfecto, el más clásico y equilibrado de los que ha rodado hasta ahora. Es una obra bella pero conmovedora llena de pasión y emoción. Sin duda, el recuerdo de Dreyer, Bresson, y Rossellini planea sobre el espectador del filme. No tanto porque Malick recoja influencias si no porque las emociones que convoca esta película son puras y bellas como las que evoca el cine de los maestros antes citado.

A su lado las otras apuestas del día empalidecen.

La Gomera de Cornelio Porumboiu es un entretenido thriller, salpicado con gotas de humor e ingenio como suele ofrecer el cine de género rumano. Sin embargo la formula, que también funcionara a los Mungiu y demás directores de la generación de oro se está agotando. La Gomera es una película algo recalentada, donde se adivinan demasiadas costuras en la producción.

Por otra parte The Wild Goose Lake lo nuevo de Diao Yinan, ganador del Oso de Oro en Berlín 2015 con Black Coal, es un noir estilizado y dinámico que confirma la clara alternativa del cine chino de género a sus vecinos japoneses y coreanos. La película se desliza inesperadamente por un derrotero romántico que la eleva en su desenlace y la convierte en posible candidata al premio al mejor guion.