Festival de Cannes 2019: El coreano Joon-ho se lleva la Palma

Asia es el centro del cine contemporáneo. Japón si­gue siendo una cinematografía capital para el ciné­fi­lo; China crea salas de exhibición a ritmo diario; Co­rea reúne audiencias millonarias. En este último país, una política de protección ayudó a una genera­ción de directores –Park, Kim Jee-Woon, Kim Ki Duk– que ha dejado obras para la historia. Quizá el más sobresaliente de todos ellos sea Bong Joon-ho, jus­to ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes 2019 con Parásitos.

Parásitos (Joon-ho Bong, 2019)
Festival de Cannes 2019: Parásitos (Joon-ho Bong, 2019)

El filme recuerda al Canino de Lanthimos, con ecos de la Casa tomada de Cortázar tamizados por el par­ticular humor de Bong. Sin duda no se trata de la mejor película de su autor -ahí esta Memories of a mur­der, aún no superada- pero Bong se merecía un reconocimiento como este. Además, el director coreano fue uno de los pocos realizadores que en el pasado no se plegó a los dictados de Harvey Wenstein cuan­do el infausto dueño de Miramax era conocido co­mo Harvey Scissorhands -por su tendencia a muti­lar el montaje de las películas-. Bong Joon-ho impuso su metraje de Snowpiercer (2013), demostrando que la industria coreana podía hablar de tú a tú con el gigante norteamericano.

El galardón a Parásitos obtuvo su empujón de la ten­dencia globalista del Festival, cuya resistencia a pre­miar al cine estadounidense este año tornó heroica: dos de las mejores películas de la Sección Oficial te­nían sello USA. A Hidden Life, de Terrence Malick, devolvió al maestro al panteón de los autores del cine contemporáneo demostrando la importancia que tiene para el futuro del cine que las historias sean epopeyas humanas. Por otro lado, Quentin Tarantino -él sí fue lacayo de Weinstein– aprovechó co­mo nadie la alfombra roja del Festival para poner en las portadas de todo el mundo su Once upon a time in Hollywood, esta vez con elementos tomados de su Malditos bastardos y una vuelta a territorio co­nocido, al paisaje de sus películas más celebradas. Fue tal vez esa falta de riesgo lo que perjudicó una ma­yor visibilidad en el Palmarés.

Ken Loach fue premiado hace tres Cannes por Daniel Blake, sin embargo su Sorry, We Missed You que pre­sentó este curso agranda los logros de la anterior. La fotografía en 16mm muestra un Newcastle dorado don­de se sucede el drama, esta vez menos maniqueo y más matizado por un guion del eterno Paul Laverty. La emoción va creciendo y su momento fuerte ha de entrar en las antologías del cine contemporáneo. En la misma línea, los hermanos Dardenne siguieron dan­do en la diana: Le jeune Ah­med es una película pequeña solo en la superficie. Den­tro hay una carga de profundidad potentísima con­tra el multiculturalis­mo.

Este año Cannes apostó por el cine español con el segundo premio de la prestigiosa «A Certain Regard» para O que arde, de Oliver Laxe. Como el filme de Loach, la cinta también rodada en 16 mm hace con­cebir esperanzas sobre una pronta incorporación del autor gallego a la Sección Oficial. Es una película de autor en la línea de Jaime Rosales y Marc Recha, y el delegado del Festival, Thierry Fremaux, habló con fervor de «una nueva generación de cineastas es­pañoles –Sorogoyen, Laxe«… Quizá el año que vie­ne el autor de El reino se incorpore con su Madre al certamen. En el otro lado de la balanza patria hu­bo cierta decepción por la no victoria de Dolor y glo­ria que se llevó, eso sí, un brillante premio a la in­terpretación para Antonio Banderas, haciendo de he­terónimo de Pedro Almodóvar.

Dolor y gloria (2019)
Festival de Cannes 2019: Dolor y gloria (2019)

En el haber de otras secciones destacaron Papicha, de Mounia Meddour, que tendrá un éxito y recorrido similar al de la exitosa Mustang (2015); The light­ house, rodada en prodigioso 35 milímetros en blan­co y negro por el nuevo niño prodigio del gótico estadounidense, David Eggers; o la sardónica A White, Whi­te day, de Hlynur Palmason -cine finlan­dés con veneno dentro-.

La apuesta del Festival por las mujeres directoras fue exitosa en las figuras de Mati DiopAtlantique– y Jessica HaussnerLittle Joe-. Los debutantes pisaron fuerte: Lady Ly y sus Misérables, y la citada Diop. El cine eslavo perdió fuelle y el Festival también fiel a su historia enterró a dos autores a quienes ayu­dó a encumbrar: Kekiche y Dolan, cuyos filmes ro­zaron el ridículo.

El «Marché du Film» siguió constatando su primer pues­to como la mayor feria cinematográfica del mun­do. Fox Searchlight pagó millones por los derechos in­ternacionales de A Hidden Life. Parece que To­ronto o Berlín, por ahora, no amenazan la prima­cía del escapa­rate francés, donde los compradores com­pran caro animados por un insuperable aparato pro­mocional.

Hubo homenajes a Alain Delon, Stallone o Kubrick con una reposición restaurada de El resplandor, presentada por Alfonso Cuarón. Se confirmó sin duda la potencia del modelo Cannes como punta de lanza de un espectáculo cinematográfico global. Le­jos de los agoreros que profetizaban la decadencia del evento ante el empuje del streaming, la seducción de las alfombras rojas y las películas de calidad si­guen mostrándose como una combinación imbatible. 

Palmarés Festival de Cannes 2019

  • Palma de Oro. Parasite de BongJoon-Ho.
  • Grand Prix. Atlantique de MatiDiop.
  • Premio del Jurado. Les misérables de LadjLy y Bacurau de KleberMendonça y Juliano Dornelles.
  • Mejor director. Le Jeune Ahmed de Jean-Pierre y LucDardenne.
  • Mejor actor. Antonio Banderas por Dolor y gloria.
  • Mejoractriz. Emily Beecham por Little Joe.
  • Mejor guion. CélineSciamma por Portrait de la JeuneFille en Feu.

• Mención especial. Elia Suleiman por It Must Be Heaven.

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