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Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. Crónicas diarias

Día 8: ¡Escándalo!

Por fin llegó el día esperado por todos los participantes. Tras una semana de cine, en la que doce películas han tratado de convencer al jurado oficial, una semana de mucho frío (un compañero de Vigo contaba que hacía más frío en Huelva que en su tierra), por fin decía, se hicieron públicos los premios de la vigesimoséptima edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Y como se intuía, el escándalo se paseó por la rueda de prensa. Durante las horas previas, corrió insistentemente el rumor entre la crítica acreditada de que la mejor película a concurso, la argentina El lado oscuro del corazón 2, no sólo no iba a ganar el Colón de Oro a la mejor película, sino que iba a quedar fuera del palmarés. Con lo que se extendió el temor de que alguna de las mediocridades o basura que habíamos visto fuese finalmente la ganadora. Todo resultó ser cierto a medias. Pero antes de enfrentarnos al palmarés oficial, echemos un vistazo a los premios menores, los que otorgan otras instituciones u organizaciones, que aunque menor, también tienen su importancia (centrémonos en los premios en sí, dejemos la gala a un lado).

La Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN), otorgó su premio, como ya anticipamos, a El lado oscuro del corazón 2, iniciando lo que todos esperábamos que fuese un rosario de premios para el filme.

La chilena Negocio redondo fue la ganadora del premio que otorgaba la Prensa Internacional, que destacó la capacidad del director e intérpretes de transmitir en una historia de factura sencilla un fascinante retrato humano no exento de crítica a ciertos condicionantes socioeconómicos de la realidad chilena actual. Asimismo, el jurado decidió otorgar una Mención Especial al filme argentino Rosarigasinos.

El Premio ‘Manuel Barba’ al Mejor Guión, que otorga todos los años la Asociación de la Prensa de Huelva, fue a las manos de Eliseo Subiela y su El lado oscuro del corazón 2, una historia que transforma las imágenes en poesía visual.

Otro de los premios, el que otorga Radio Exterior de España, fue a parar a la cinta argentina Rosarigasinos, de Rodrigo Grande, por rescatar la solidaridad, la amistad y la lealtad, con una gran capacidad para convertir una historia particular en un referente universal. El jurado también quiso entregar una Mención Especial a Negocio redondo.

El Premio Llave de la Prisión Provincial de Huelva (no hay que olvidar que las películas a concurso se proyectan desde hace años en la prisión y los presos eligen su preferida) fue para En la puta vida, el filme uruguayo que refleja la realidad de muchas jóvenes que son obligadas a prostituirse en Europa.

Aparte de la sección oficial, otras de las secciones (evidentemente, las películas eran distintas) que también tenían un jurado propio que elegía la mejor cinta presentada, eran la Sección Rábida y la Sección Visión Europa 2001.

Así, el Premio Rábida fue a las manos de Liliana Mazure y Aarón Vega por su filme Van, van, empezó la fiesta. En esta sección también se entregó una Mención Especial a Bolivia, de Adrián Israel Caetano. Por su lado, el Premio Visión Europa fue para la finlandesa Pelon Maantiede (Geography of fear), de Auli Mantila. Ésta es una gran película, pero en la humilde opinión del que suscribe, el galardón debería haber sido para la suiza Stille Liebe, una genialidad de Christoph Schaub que ojalá sea estrenada pronto en nuestras pantallas.

Y ya por fin, el palmarés oficial del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. El Jurado Oficial Internacional de esta edición (compuesto por la actriz Tamara Acosta, el director del Festival de Cine Latinoamericano de Trieste Rodrigo Díaz, la escritora y guionista Lucía Etxebarría, el crítico Antonio Gasset, la actriz y directora Laura Mañá y el actor Jorge Perugorría, decidió (en ocasiones desacertadamente) que los premios deberían ser como sigue:

– Colón de Oro al Mejor Largometraje: En la puta vida, de Beatriz Flores Silva. Evidentemente, no era la mejor película, pero podía haber sido peor, bastante peor, ya que otra de las candidatas que el jurado discutió fue la infumable (nunca mejor dicho) Vagón fumador.

– Colón de Plata a la Mejor Dirección: Eliseo Subiela, por El lado oscuro del corazón 2. Éste fue el único premio que el jurado oficial decidió otorgar a la mejor película de este año (en el festival, claro).

– Colón de Plata al Mejor Actor: Ulises Dumont, por Rosarigasinos. Uno de los más claros y mejor otorgados, corrigiendo el error de hace dos años, cuando Dumont presentó Yepeto (mejor película que esta) y se fue de vació.

– Colón de Plata a la Mejor Actriz: Gabriela Canudas, por Otilia. Inexplicable, teniendo en cuenta que aspiraban las grandes interpretaciones de Ariadna Gil (El lado oscuro del corazón 2) o Mariana Santangelo (En la puta vida), que fuera a parar a las manos de esta actriz mexicana.

– Colón de Plata al Mejor Guión: Dano García, por La pena máxima. Comprensible, era la primera vez que se entregaba este premio, y estaba muy abierto, no es que tuvieran muy buena calidad, pero los que sobresalían del resto estaban igualados. Resumen: nada que objetar.

– Colón de Plata a la Mejor Fotografía: Roberto Henkin, por Netto perde sua alma. También es éste un premio novato, y también estaba más o menos claro quién iba a ganar. Merecido, pero lo peor estaba por llegar, porque después vendría el jarro de agua fría a la crítica.

– Carabela de Plata al Mejor Realizador/a Novel: Verónica Chen, por Vagón fumador. Deleznable cinta, que nadie se explicaba cómo había pasado la criba y había llegado a la sección oficial del festival y mucho menos que resultara ganadora de algo, cualquier cosa.

– Premio Especial del Jurado: Rodrigo Grande, por Rosarigasinos, un joven director, que ha hecho un gran trabajo con unos grandes actores, por lo cual, no hay nada que decir en contra.

– Colón de Oro del Público: Una casa con vista al mar. Se confirmó que los gustos de crítica y público raramente coinciden. Una de las más aburridas cintas a concurso, con interpretaciones forzadísimas, fue la favorita de los espectadores. La votación quedó como sigue (en los tres primeros puestos): 1º Una casa con vista al mar (7’34) 2º El lado oscuro del corazón 2 (6’96)
Negocio redondo (6’25).

En resumen, un palmarés muy repartido, en la que ninguna película ha repetido, y que ha dejado mucho que desear. La presidenta del jurado del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001, Laura Mañá, evitó los abucheos y el pataleo de los críticos acreditados con una lectura velocísima de la lista de premios (menos mal que al final se entregó una fotocopia a cada periodista, porque si no no hubiese sido posible anotarlos todos), pero la sensación que nos quedó a todos fue que el palmarés era absolutamente deleznable, increíble, escandaloso, absurdo, pero después de todo, podía haber sido peor.

Día 7: Carmen Sevilla se mete al público en el bolsillo

Una emocionada Carmen Sevilla recibió ayer, ante un público entregado y encantado con la visita de la actriz, que derrochó simpatía por doquier, el Premio Ciudad de Huelva, acompañada de su familia y amigos, especialmente del actor Juan Imedio, quien ‘aconsejó’ al Festival que «cada año se le debería hacer un homenaje a Carmen Sevilla, debería institucionalizarse, por ejemplo que cada año o cada dos años, homenaje a Carmen Sevilla, ella se lo tiene muy merecido, porque ella es muy buena artista y, sobre todo, muy buena persona, una mujer excepcional». Carmen, visiblemente emocionada, reconoció que estaba viviendo «uno de los momentos más hermosos de mi vida».

Ya en el día de hoy, viernes, hemos acudido a las dos últimas películas a concurso del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. ¡Por fin se ha acabado todo! Y el final ha estado a un nivel razonable. No ha sido del todo espectacular, pero tampoco ha sido tan malo como otras cositas que nos han hecho tragar. La primera de las dos cintas del día ha sido Otilia. Filme mexicano, dirigido por Dana Rotberg y que fue galardonada con el Premio Sundance NHK de 2000, que está basado en la novela homónima de Sergio Galindo. Cuenta la historia de Otilia, una chica que vive en un pequeño pueblo perdido en los principios del siglo pasado, una chica marcada por una horrible mancha en la cara que la afea horriblemente, y que sólo recibe insultos y risas, cuando ella busca amor. Su padre la casa con un policía, que no es el hombre más apropiado para ella, ya que en su primera noche de sexo, él le contagia una enfermedad venérea y la deja estéril. Ella decide aprovechar su sensualidad y su bello cuerpo para vengarse y empieza a probar mejor fortuna entre las sábanas de cuantos hombres se cruzan en su camino.

La actriz protagonista, Gabriela Canudas, declaró en referencia a la evidente sensualidad (y casi sexualidad) que destila su personaje en numerosas escenas del filme, que tuvo que trabajar mucho en este sentido y que tuvo su cierto grado de dificultad, ya que era su primer papel protagonista y, a la vez, sus primeras escenas de desnudo. Pero al rodar estas escenas al final, ella pudo asimilar mejor el personaje, interiorizarlo tanto que, llegado el momento, no fue tan duro ni tan difícil rodar esos planos.

Otilia es una buena historia, con muy buenos momentos, es evidente que la directora es inteligente en ocasiones en el buen uso del tiempo y de las elipsis, pero en otras ocasiones se deja llevar por una circunstancia que le atrae y la alarga en exceso, dándole vueltas y más vueltas, con un ritmo cansino, lento, que se hace pesado, muy pesado. Si se hubiesen cortado algunos minutos de metraje el resultado habría sido, sin duda, mucho mejor.

Y la última participante, la portorriqueña 12 horas, es un filme con ciertas dosis de cine yankee. La jornada nocturna de un taxista en un período de doce horas es el eje en el que se cruzan de forma coincidental y cómica la vida de cinco personas. Tiene un lenguaje vivo, rítmico, moderno y dinámico, pero no termina de enganchar, en cierto sentido porque no cuenta nada nuevo, mezclando en una agitada noche lo mismo de siempre (alcohol, drogas, sexo, discotecas y música). Es agradable de ver, se disfruta, pero no es una película para un Festival de cine.

Con el veredicto del jurado a la vuelta de la esquina, los favoritos están más o menos claros. Si no hay muchas sorpresas (y no debe haberlas), el Colón de Oro debe ser para la argentina El lado oscuro del corazón 2, que también puede llevarse el premio al mejor director para Eliseo Subiela. En el apartado actoral, lo más normal, lo más lógico, es que el premio sea para Mariana Santangelo (quizás sea aquí donde hay más dudas), y un premio ex-aequo al mejor actor para los protagonistas de Rosarigasinos (Federico Luppi y Ulises Dumont). La duda estriba en los premios a la mejor fotografía (quizás para Una casa con vista al mar) y mejor guión (¿La pena máxima?, ¿El lado oscuro del corazón 2?…). Lo que sí está claro ya es el premio que otorga la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN), que este año ha ido a parar a la mejor película a competición: El lado oscuro del corazón 2. Mañana a las 13,00 horas, el Jurado Oficial dará a conocer el palmarés. Esperemos que no se oigan abucheos.

Día 6: Una de cal y otra de arena

Anoche se entregó el Premio Ciudad de Huelva a título póstumo al gran actor mexicano Anthony Quinn. Con esta entrega se inició el Memorial Anthony Quinn que se dedica al intérprete de filmes como ¡Viva Zapata!, El loco del pelo rojo, etc. Fue su hijo, Lorenzo Quinn, el encargado de recoger el premio en un acto sencillo que contó con el calor del público onubense.

Ya en el día de hoy, las películas de la sección oficial del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001 nos han dado una de cal y una de arena. Para empezar, nos encontramos con Rosarigasinos, un filme del joven director Rodrigo Grande (también es el guionista de la cinta), que cuenta con unos protagonistas excepcionales. Federico Luppi y Ulises Dumont (que hace dos años fue injustamente olvidado del palmarés de este Festival por su memorable interpretación en Yepeto) son dos amigos que salen juntos de la cárcel tras haber pasado allí más de treinta años. Lo primero que quieren hacer es recoger el dinero que antes de entrar en prisión escondieron, pero cuando llegan al lugar, el dinero no está. Entonces, un viejo compañero les propondrá un plan para atracar un camión blindado.

Rosarigasinos es una película de personajes, ¡y qué personajes!. Tanto Luppi como Dumont están soberbios, y no sería nada raro que el jurado les otorgase el Colón de Plata al mejor actor ex-aequo. Además de estos dos monstruos, también es destacable la intervención de María José Demare, una gran actriz y una persona encantadora (he tenido la ocasión de comprobarlo personalmente hace unas horas en una charla con ella y otros amigos de la prensa). La historia tiene algunas lagunas, por eso no creo que acabe ganando el Colón de Oro, pero las interpretaciones son geniales (lo he dicho muchas veces, pero es que son tan buenas…), la música bellísima…

Filme rodado en la ciudad de Rosario, el título se refiere a un argot que utilizaban los presos de esa ciudad para que los guardias no los entendiesen, y que los personajes de la película utilizan en algunas ocasiones.

Pero después llegó una cosa que se hace llamar Bala perdida. Peruana de nacionalidad, es un filme inclasificable e insoportable sobre un grupo de golfos que pasean por las calles de noche, fumando, drogándose, bebiendo, etc. Una idiotez, sin pies ni cabeza, sin ningún sentido, que ha hecho que la crítica (era un pase para la prensa) abandonara la sala en masa a partir de los diez primeros minutos. Un desfile continuo de personas, que no podían soportar más tanta estupidez, tanta pérdida de tiempo, y han (o mejor dicho, hemos, ya que aunque he tenido la fuerza de voluntad para aguantar 45 minutos, al final ha sido superior a mi y he acabado marchándome) abandonado la proyección. Sólo unos pocos, un grupo de valientes, se ha quedado hasta el final. Y ante la pregunta de los que nos fuimos de «¿Y cómo acaba?», la respuesta no podía ser otra: «¿Y qué más da?». En resumen, una auténtica bazofia.

La pregunta no sería, en casos como estos, ¿cómo es posible que se hagan películas de este tipo?, sino ¿cómo es posible que se seleccionen películas de este tipo para un Festival de categoría?

Día 5: Tras el sueño, llegó Subiela

La única película española que participa en la sección oficial a concurso del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001 fue la primera en proyectarse en el día de hoy. Después de lo de ayer, se esperaba que tuviese cierto nivel, pero lamentablemente no fue así. Arderás conmigo es una historia inspirada en un hecho real en la que el director Miguel Ángel Sánchez ha querido «investigar en las zonas oscuras del ser humano». Una joven que trabaja como profesora para personas marginales en una ONG y uno de sus alumnos se enamoran y empiezan a vivir una tormentosa relación, en la que parece que él la utiliza a ella. La chica vive con sus abuelos, una pareja acomodada y retrógrada que desconoce la relación. Cuando un día la descubren, la chica perderá el control de sí misma y se enfrentará a sus abuelos de una manera brutal, desvelando un turbio pasado de abusos deshonestos.

El filme tiene como protagonista a toda una galería de personajes al límite, sobre todo la joven pareja protagonista, los desconocidos (y novatos) Cristina Silva y Daniel Cabello. Con una fuerte carga sexual e influencias de Polanski (por los ambientes cerrados, a modo de callejón sin salida, y con escasos personajes), Arderás conmigo podría despertar expectación, pero ésta se pierde a los pocos segundos de haber comenzado. Y es que aunque la historia tiene cierta fuerza, vista desde fuera, el resultado es débil, las interpretaciones no son creíbles (en especial la de Cristina Silva, cuya entonación es de las peores que se recuerdan, absolutamente plana, sin dramatizar nada, y por tanto sin convencer a nadie), y causa aburrimiento general. Al menos, así ha ocurrido en el pase de prensa.

Para nuestra sorpresa, el filme de Eliseo Subiela (El lado oscuro del corazón 2) ha sido fascinante. Y digo para nuestra sorpresa, porque el filme que presentó a concurso el pasado año Subiela fue de lo peor (por no decir lo peor) de la edición. En esta ocasión nos ha emocionado a todos, nos ha hecho reír y disfrutar con un filme soberbio que huele a premio, huele a Colón de Oro.

La historia retoma la ocurrida en la primera parte, hace diez años. Oliverio (excelente Darío Grandinetti) ha perdido el pelo, pero no las mañas. Mantiene su vocación de poeta y conquistador empedernido, y sigue buscando a la mujer perfecta, aquella que sea capaz de volar. En la búsqueda conoce a Miranda, conocida como La Anguila porque cuando la besan se electriza hasta el punto de ser capaz de encender un bombilla entre sus dedos. Pero ella le plantea la necesidad de que él tenga un trabajo ‘normal’ y le ofrece la posibilidad de vivir juntos, por lo que Oliverio decide arrojar a la chica a su cama pirañera, donde terminan las amantes que desecha. El recuerdo de un viejo amor le hace viajar a Barcelona, donde no funcionará el deseado encuentro y acabará encontrando a Alejandra (una soberbia Ariadna Gil, con un papel que también huele a premio), una artista de circo que escribe poemas. Él ve en ella a su alma gemela, pero Alejandra no se entregará tan fácilmente.

Subiela decidió rodar esta segunda parte porque creía que había cosas que seguir contando, y continuar las andanzas de Oliverio, que aquí es más antihéroe, más contradictorio, ha madurado como personaje. El lado oculto del corazón 2 es un filme magistral, con mucha poesía (visual y literaria, quizás más de la primera). Pese a ello, en el diálogo hay fragmentos de poemas de autores argentinos como Antonio Porchia, Mario Benedetti, Patricia Díaz Bialet, Dylan Thomas, Vicente Huidobro, Octavio Paz y Federico García Lorca, entre otros. En este sentido, casi todo el texto de Ariadna Gil son poemas de Alejandra Pizarnik (homenaje a la poeta, ya que el personaje también se llama Alejandra).

Subiela ha declarado que se siente orgulloso de abolir falsas barreras entre la gente y la poesía. Sobre todo entre la gente joven. Asimismo, considera que esta segunda parte no es tan rioplatense como la primera, antes al contrario, es un filme mucho más universal. Eso sí, es una obra bellísima, grande, hermosa, poética, divertida y con unas interpretaciones espectaculares. Sin duda, lo mejor del Festival. Y las restantes no presentan expectativas de superarla, por lo que es probable que el sábado oigamos más de una vez el título de esta obra a la hora de recoger los galardones. De hecho, lo merece.

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. Día 4: Sorpresas te da la vida

Acudimos a las salas del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001 con pocas expectativas. Con ganas de ver buen cine, pero con pocas expectativas. Y para nuestra sorpresa nos encontramos con La pena máxima, hasta ahora lo mejor que se ha proyectado en la sección oficial. Como es evidente por su título, el fútbol tiene mucho que ver, aunque no es el tema principal sobre el que gira el argumento. El filme, éxito de taquilla en Colombia (su país de origen) donde se ha colocado como la cuarta película más taquillera de la historia, con medio millón de espectadores, es una película de encargo para el director (Jorge Echevarri, acostumbrado a filmes más intimistas, de esos que sólo arrastran a las salas a unos 5.000 espectadores) quien ha quedado sorprendido por el éxito de la cinta.

La pena máxima parte del partido que enfrenta a Colombia con Argentina en Buenos Aires, donde el equipo visitante logra un meritorio empate. Para poder clasificarse para el mundial, sólo necesita ganar por un gol de diferencia en su casa. Mariano, un empleado de la administración comienza a preparar su ritual previo a los partidos decisivos, como este, convencido de que su equipo ganará a la albiceleste. Tanto que no se preocupará de arriesgar todo su futuro, apostando por dos veces, con dos personas distintas (una de ellas su jefe) todos sus ahorros. Pero lo que arriesga sin saberlo es el amor de su esposa, que desconoce las tramas de Mariano.

El filme rezuma ironía, humor negro en cada segundo de metraje. El director quería dar un enfoque serio al desarrollo de la trama, no quería llegar al chiste fácil, sino que pretendía recrear la tragedia perpetua de Mariano, y que fuera su exacerbada obsesión la que provocara una risa estrangulada, difícil, que hiciera sentir culpable al espectador por reírse de las desgracias de otro. Divertida, fresca, La pena máxima es, como ya he dicho antes, lo mejor del festival hasta el momento.

Desde Chile llegó la segunda participante del día, Negocio redondo. Basada en una historia real que le ocurrió a unos amigos, el director Ricardo Carrasco Farfán, que debuta en la dirección de largometrajes con esta cinta, trabajó en el proyecto durante diez años hasta que por fin pudo llevarlo a cabo. Carrasco Farfán reconoce que pretendía realizar algo satírico, pero a medida que se realizaba la película el resultado se iba trasladando hacia la comedia romántica.

Tres amigos de un pueblo del sur de Chile deciden convertirse en millonarios de un día para otro. Y el proyecto para conseguirlo es fácil: vender marisco para Semana Santa. Así que parten en la camioneta de uno de ellos. Pero el viaje les servirá para reencontrarse con sus recuerdos y amistades del pasado y a recuperar su esencia.

Negocio redondo es un filme divertido, con momentos muy logrados y buenas interpretaciones (aquí puede haber premio, si Federico Luppi o Ulises Dumont, cuyas películas aún no se han estrenado, no lo impiden).

En estos días se están dando a conocer algunos datos de interés para el cine hispanoamericano. Por ejemplo, el domingo Marisa Paredes hizo pública la lista de filmes que optan a la candidatura de los Premios Goya en el apartado de Mejor Película Extranjera de Habla Hispana. Las elegidas son: –La fuga (Eduardo Mignona) (Argentina) –Taxi para tres (Orlando Lübbert) (Chile) –La toma de la embajada (Ciro Durán) (Colombia-México-Venezuela) –Perfume de violetas (Maryse Sistach) (México) –El bien esquivo (Augusto Tamayo San Román)(Perú) –25 watts (Pablo Stoll y Pablo Rebella) (Uruguay) –A la media noche y media (Mariana Rondón y Maria Teresa Ugás) (Venezuela-Perú) –Miel para Oshun (Humberto Solas) (España-Cuba)

Asimismo, hoy también se hizo público el listado de filmes que optan a los Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa. De las cincuenta y una candidatas hay nueve hispanoamericanas, y de ellas seis se están proyectando en Huelva durante esta semana. Estas nueve cintas hispanoamericanas son: –Juana la Loca (España) (Vicente Aranda) –El hijo de la novia (Argentina) (Juan Carlos Campanella)Abril despedazado (Brasil) (Walter Salles)Taxi para tres (Chile) (Orlano Lübbert) –Perfume de violetas (México) (Maryse Sistach) –La virgen de los sicarios (Colombia) (Barbet Schroeder) –En la puta vida (Uruguay) (Beatriz Flores Silva) –Una casa con vista al mar (Venezuela) (Alberto Arvelo) –12 horas (Puerto Rico) (Raúl Marchand Sánchez)

De estas, las seis últimas están presentes en esta edición del Festival de Huelva, y las tres últimas están en la sección oficial a concurso con lo que parece que la sección a concurso de este año cuenta con más calidad que otras veces, aunque visto lo visto hasta el momento, no todo es lo que parece.

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. Día 3: ¿Qué hemos hecho para merecer esto?

La jornada de ayer fue un espejismo. Y hoy volvimos a las andadas, a lo de siempre, a lo mismo de otros años. Malas películas en la sección oficial y, como siempre, los mejores filmes se encuentran en las secciones paralelas (si bien es cierto que tampoco aquí este año la cosa está para tirar cohetes). Pero claro, en un festival donde varios filmes compiten por llevarse premios (como es el caso) lo más razonable, aunque no siempre sea lo más conveniente, es hablar de las competidoras.

Todo comenzó muy de mañana. A las 9:15 horas para ser más precisos. A esa hora comenzó la proyección de Una casa con vista al mar, filme venezolano que cuenta con Imanol Arias como protagonista y que narra una historia intimista en la que un campesino que vive en las montañas y que acaba de perder a su mujer debe sobrevivir con su hijo. Es una historia de personajes en la que no ocurre nada (todo gira en torno a la pobreza extrema de los protagonistas y su lucha por conseguir unas botas nuevas para el hijo que no le dañen los pies). Hay numerosas lagunas, estancamientos y malas interpretaciones en general. Es una película absurda, sin sustancia, y sin embargo, ha sido elegida para representar a su país de origen (Venezuela) en la próxima entrega de los Oscar. Otra cosa será que al final sea elegida (algo que resulta poco previsible, y aunque así fuese no podría competir con la mejor candidata, la que será justa ganadora, la que para el que suscribe es una de las mejores películas que se han hecho en muchos años, la francesa Amelie).

Pero después vino lo peor del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. El segundo pase de prensa del día nos deparó una triste sorpresa, ya que era aún peor que la anterior. El filme en cuestión es Vagón fumador. Título absurdo para una película más absurda todavía. Y digo absurdo (refiriéndome al título) porque no hay explicación posible para haberla llamado así. Quizás porque la protagonista, al final del filme, en los últimos tres minutos, aparece en el vagón de fumadores de un tren. Ya está. Esa es la única vinculación del título con todo lo que aparece. Ópera prima de Verónica Chen (que también es responsable del guión y del montaje) esta película argentina cuenta la relación que se establece entre una chica con problemas y un chapero que realiza sus ‘conquistas’ y ‘trabajitos’ en los cajeros automáticos de los bancos. Vagón fumador resulta risible en ocasiones, en ningún momento llega a conectar con el público, que incluso llega a bostezar sonoramente durante la proyección. Como anécdota, se podría señalar que a la conclusión del filme, un conocido crítico sevillano aplaudió con entusiasmo «porque por fin se había terminado». Insufrible, caerá en saco roto y poco o nada más volverá a saberse de ella. O al menos eso esperamos todos los aquí presentes (todos, menos su directora, claro).

Al margen de la sección oficial, por la tarde se rindió un homenaje al estudioso y cineasta cubano Julio García Espinosa, al que se le entregó el Premio Ciudad de Huelva. García Espinosa declaró que «para mí tiene un gran significado que sea en este Festival de Huelva donde se me haga este reconocimiento, porque para nosotros los latinoamericanos el Festival de Huelva es el más importante de España». El director cubano quiso compartir con muchos amigos este premio, pero privilegió sobre todo a dos grandes del cine de nuestro país: Pilar Miró y Francisco Rabal. También estuvieron presentes en el Palacio de Congresos y Exposiciones (donde tuvo lugar la entrega) compañeros de profesión como Miguel Littin, Eliseo Subiela, Carlos Asdrua y otros. Tras la entrega, se proyectó uno de sus filmes, Reina y Rey, ganadora de la edición de 1994 en este Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. Día 2: Empezamos bien

Primer día de concurso del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001, y las primeras dos cintas que optan a premio han demostrado (de momento, claro, aún es pronto para hablar) que, sin ser nada del otro mundo, el nivel es ligeramente superior al de años anteriores. Así que al grano con los primeros filmes participantes. Desde Brasil llega Netto perde sua alma, un filme histórico aunque localista que narra los enfrentamientos bélicos en los que luchó el general brasileño Antonio de Souza Netto. Éste es herido en la guerra de Paraguay (tras haber combatido por la libertad, la república y la abolición de la esclavitud en su región natal Rio grande del Sur (de la que son oriundos sus dos guionistas y directores, Beto Souza y Tabajara Rusa) y trasladado al Hospital Militar de Corrientes, en Argentina. Allí recibe la visita de un viejo amigo militar y juntos rememoran viejas batallas. El filme es una historia de fantasmas, sobre un héroe local, aunque también trate temas universales (como la lucha por la libertad y el horror por la guerra).

Estrenada comercialmente sólo en la región de la que son originarios sus autores y el propio héroe, Netto perde sua alma recibió en el Festival de Gramados cuatro premios (Mejor Película del Jurado popular, Mejor Producción, Mejor Montaje y Mejor Música).

La película, dividida en actos como si fuese una obra de teatro, está lastrada por un ritmo cansino en ocasiones, con demasiadas idas y venidas en el tiempo. La interpretación del protagonista, Werner Schümann, es eficaz, pero no creo que reciba el Colón de Plata.

Desde Uruguay llegó la, hasta el momento (recordar que sólo llevamos vistas dos películas, por lo que aún es pronto para hablar) sorpresa más agradable del certamen. Es la primera película uruguaya que ha sido seleccionada por su país para competir por una plaza entre las candidatas a los Oscar del próximo año y en el Festival de Trieste recibió el Premio del Jurado. El filme trata con cierto tono de humor un tema que tristemente cada vez es más habitual: la trata de blancas, en este caso el de las uruguayas que son trasladadas a Europa y obligadas a prostituirse. La cinta, basada en el libro El huevo de la serpiente, de María Urruzola, está inspirada a su vez en los hechos reales que ocurrieron en Milán en 1992. Elisa es una joven camarera cuyo sueño es poner su propio negocio: una peluquería. Para ello, como necesita dinero, decide prostituirse. Pronto conoce a Plácido, y se enamora de él. Éste le hace creer que podrá conseguir todos sus sueños si se traslada a Barcelona, y ella le cree ciegamente, pero cuando llega a la ciudad condal las decepciones no cesan. Obligada a prostituirse, Elisa deberá tomar decisiones drásticas enfrentándose a los que la trajeron a España, para poder volver a Uruguay y recuperar a sus hijos.

Al filme le sobran los últimos quince minutos, en los que se olvida el buen tono que hasta ese momento ha llevado el filme para hacer lo que no se debe: lanzar un mensaje y que se note (el mismo mensaje se había estado enviando desde el principio de modo más oculto). Si estos últimos coletazos se suprimieran, la historia sería mucho más potente. A destacar el buen trabajo de su joven protagonista: Mariana Santangelo.

Ya por la tarde, el artista polivalente Alexandro Jodorowski presentó su último libro. Jodorowski, con una breve pero interesante carrera cinematográfica, disertó sobre los más variados temas a lo largo de casi una hora, divirtiendo con sus anécdotas a los asistentes. El autor llegó a afirmar que «El Coyote es una literatura maravillosa, es mejor que Cervantes». Destacó que su cine es un cine de poeta. Buscador incansable de lo anormal, siempre huyendo de la normalidad, su cine es inclasificable, provocador (aunque él mismo reconoce que nunca quiso provocar), sorprendente. Sus cuatro películas, difíciles de encontrar en celuloide, se proyectan durante esta semana en Huelva. Tras la charla, pudimos asistir a la proyección de uno de sus filmes, El Topo (1971).

Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2001. Día 1: Arranca el Festival

El vigesimoséptimo Festival de Cine Iberoamericano de Huelva se abrió anoche con una brillante gala dirigida por Pilar Távora en la que fusionó música, baile y color, con ritmos de ambos lados del Atlántico, entre los que se incluyó un sentido homenaje a Carlos Cano, con la interpretación de uno de sus fados.

Posteriormente, el alcalde de la ciudad dio la bienvenida a todos los invitados del festival, para pasar seguidamente al punto culminante y emotivo de la noche: el homenaje a Paco Rabal, que debido a su prematura muerte se ha adelantado un año (estaba previsto para el 2002). A dicho homenaje acudió Asunción Balaguer, viuda del genial actor, que recogió el premio de manos de la presidenta de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, Marisa Paredes. A la gala acudieron numerosas caras conocidas del mundo del celuloide (Óscar Ladoire, Silvia Marsó, entre otros muchos), televisivo (Nuria Roca, Antonio Gasset -que forma parte del jurado que otorgará los premios en la sección oficial-, político (José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves, etc.) y muchos más.

Tras el emotivo homenaje, se proyectó el último trabajo de Rabal: A la revolución en un dos caballos, filme italiano dirigido por Mauricio Sciarra.

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