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"Ida" se lleva el premio Lux 2014

La película polaca de Pawel Pawlikowski sigue su marcha triunfal y gana el prestigioso galardón que concede el Parlamento Europeo.

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Fernando Hdez Barral

Estrasburgo

La ceremonia ha tenido lugar en el Pleno del Parlamento Europeo y ha entregado el galardón el presidente, Martin Schulz.Hemos tenido ocasión de entrevistar a los responsables de las películas nominadas, directores, actores y productores. Daremos buena cuenta de todo ello en un futuro artículo. Ahora toca la actualidad y las interesantes conclusiones a las que nos lleva lo vivido aquí.

En primer lugar las tres películas seleccionadas, y por extensión las diez que llegaron a la preselección funcionan como metáfora de Europa. Schulz, en su discurso ha citado los grandes movimientos del cine europeo (Neorrealismo, Nouvelle Vague, Nuevo cine alemán) que ayudaron a construir la identidad de los ventitrés.
Sin embargo el cine del Viejo Continente con excepción de algunas cinematografías brillantes -Francia y sobre todo Dinamarca- camina desde hace demasiados años huérfano de creadores. Desde las instituciones hay mucho interés en crear una conciencia europea en sus realizadores. Muy reveladoras resultan las palabras de Celine Sciamma, autora de Girlhood, «estoy orgullosa de considerarme directora europea a pesar del esfuerzo que cuesta llegar a serlo».
Cabe preguntarse cual es el ADN de un director europeo; y sin embargo antes que nada habría que saber qué es un film europeo. Se trata por tanto de un problema, una vez más, de identidad. Como no estamos escribiendo un sesudo artículo hay que ser prácticos: Ida es un ejemplo perfecto de lo que la realpolitik opina que ha de ser una película europea. El premio LUX, los premios del Cine Europeo, los festivales donde ha participado apoyan dicha impresión.
Ida es un epígono de película europea porque es una producción independiente. Su éxito ha sido la suma de muchos pocos. Curiosamente la cinta no tuvo éxito en Polonia, apenas cien mil espectadores que palidecen comparados con el medio millón de entradas vendidas en Francia o el buen recorrido en España. Primera conclusión, la película europea no sólo depende de su mercado, es más, puede fracasar en el mismo. Ida ha sido distribuída en 56 países, su recaudación total es diez veces superior a su coste.
Además Ida cuenta con un tema candente, una preocupación común, una polémica fuerte en algunos países de la Unión. En apariencia se trata de una película de personajes. Sin embargo el discurso profundo del filme cuestiona el ocultamiento de algunos territorios de sus heridas históricas. El carácter simbólico del cine europeo siempre ha estado ahí. Rocco y sus hermanos no era tan sólo la historia de una familia sino la de cualquier emigrante, La dolce vita superaba con creces su romanidad y devenía en parábola universal, En el curso del tiempo, como Ida, no era sólo una película de carretera.
Y last but not the least el cine europeo es un cine moral. Curiósamente las tres películas seleccionadas este año son muy austeras. Ninguna tiene música original. Pensemos en cualquier película americana, pequeña, grande, donde la música no deja de estar presente. El cine europeo quiere enfrentarnos con nuestra conciencia por eso la música sobra.