James Mangold, director de El tren de las 3:10

James Mangold, director de El tren de las 3:10: «Los westerns tratan realmente sobre la verdad, sobre la verdad al desnudo»

James Mangold, director de El tren de las 3:10 | El director James Mangold tenía diecisiete años cuando vio por primera vez el western en 1957, y éste le causó una impresión indeleble: «Me impresionó mucho porque las cuestiones que la película planteaba acerca de la moralidad, el coraje, el honor y la familia eran muy sofisticadas. Los personajes de Ben Wade y Dan Evans resultan de una complejidad mucho mayor que la simple diferenciación entre blanco y negro, y la historia no sólo ofrecía un alto potencial de acción sino también un tipo de claustrofobia -única en el western– que hace que esos personajes tan opuestos se vean forzados a una proximidad tan estrecha como intensa».

Mangold confiesa: «Fue una odisea intentar vender el filme. Fui a todos los estudios junto a Russell (Crowe) y Chris­tian (Bale) y todos pasaron. Al final nos financió un banco. Luego vendieron la película a Lionsgate cuando ya estábamos en pleno proceso de producción, así que lo cierto es que nosotros fallamos estrepitosamente a la hora de venderla. Nadie quiere hacer ya westerns. Fue una determinación a prueba de bala y la unión del casting lo que nos permitió salir adelante».

El director considera que «la percepción sobre los westerns se ha desvirtuado últimamente, y la gente ya sólo los ve co­mo películas de época. Yo no creo que hayan sido nunca eso. Son como un sueño febril. Tienen tanto en común con la cien­cia ficción como con La edad de la inocencia. Son como un increíble y bello paisaje desnudo en el que se pueden escenificar los más intensos dramas humanos. Y en ese contexto se encuentran generalmente libres de exposición y van al grano de forma rápida y efectiva».

Asimismo, siempre ha pensado que «los westerns son una de las grandes contribuciones de la nación norteamericana al mundo, junto al jazz y al rock and roll. Los británicos cogieron el rock y se lo llevaron a su territorio, y los italianos hicieron lo mismo con el western durante un tiempo, y ya es hora de que lo recuperemos y volvamos a hacer algo interesante con él. No es un género muerto».

Finalmente, opina que «en los años 50 los westerns seguían siendo películas de época pero la fantasía del Oeste permanecía viva, y creo que parte de esa fantasía se ha disipado para la gente. Ahora tienen fantasías que tienen más que ver con la ciencia ficción o con los cómics. Pero mientras gente como Johnny Cash continúen siendo apreciados, los westerns seguirán teniendo razón de ser. Tra­tan realmente sobre la verdad, sobre la verdad al desnudo».

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