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Las mejores películas de cine mudo

El nacimiento de una nación (1915)

Las mejores películas de Cine Mudo

Murnau, Keaton, Lang, Chaplin, Dreyer, Griffith, Gance, Eisenstein… cualquier amante del séptimo arte lee estos nombres reunidos y no solo se interesa inmediatamente, sino que vienen a su memoria con fuerza momentos, secuencias, planos inolvidables de películas de Cine Mudo que son leyenda, sí, pero que ahora, a diferencia de hace años, son fácilmente accesibles. Ofrecemos en esta lista algunos de esos títulos.

⇒ Monográfico nº 6: Cine Mudo

El estudiante de Praga (Stellan Rye, Paul Wegener, 1913)

Drama romántico que anuncia el cine de terror. Stellan Rye expone por primera vez en pantalla el tema del doble, un clásico de la literatura en la cultura germánica. El actor protagonista, Paul Wegener, debuta en el cine componiendo un personaje melancólico, muy en la línea del romanticismo alemán.

El nacimiento de una nación (D.W. Griffith, 1915)

Hablar de David Wark Griffith no es hablar sólo de un gran director de cine, uno de los más grandes maestros del cine mu­do. Hablar de Griffith es hablar del gran creador del lenguaje cinematográfico… Y hablar de El nacimiento de una nación es hablar de una de las películas más rentables de la historia del cine… Lee aquí el Making Of

El gabinete del doctor Caligari (Robert Wiene, 1920)

Icónica película del movimiento expresionista alemán. El misterioso Dr Caligari es el dueño de una atracción ferial en la que presenta a un sonámbulo llamado Cesare. El enigmático individuo puede predecir el futuro. Las predicciones de Cesare y unos asesinatos desatan sospechas sobre el doctor y su títere.

Las mejores películas de Cine Mudo: El chico (1921)

El chico (Charles Chaplin, 1921)

Cuando Chaplin escribe, dirige, compone la música, monta e interpreta esta película tiene 31 años. Trabaja para la productora First National, pero ya desde 1918 dirige las cintas que protagoniza y en 1919 funda United Artists con Griffith, Pickford y Fairbanks. El chico es formal y materialmente prodigiosa, de esas películas que permite afirmar que antes de 1930 el cine había logrado ser perfecto… Lee aquí la crítica

El acorazado Potemkin (Sergei M. Eisenstein, 1925)

La película de Eisenstein es tanto paradigma de los conceptos del cineasta sobre el montaje, como quintaesencia de una ideología totalitaria aplicada al cine. El fallido primer levantamiento contra el orden zarista transcurrió entre el 22 de enero y el 16 de junio de 1905. El 27 de junio, menos de dos semanas después, los marineros del acorazado Potemkin se amotinaron contra sus propios oficiales… Lee aquí el Making Of

Las mejores películas de Cine Mudo: El maquinista de la General (1926), de Buster Keaton

El maquinista de La General (Buster Keaton, Clyde Bruckman, 1926)

Hay películas que, como los buenos vinos, mejoran con los años. Es el caso, sin duda, de este auténtico hito en la historia del cine mudo. Tras un estreno sin pena ni gloria, la cinta fue olvidada en los archivos de la United Artists. Tuvo que esperar su momento cuando toda la filmografía de Keaton fue proyectada en los sesenta de nuevo y redescubierta con júbilo por toda una legión de cinéfilos… Lee aquí la crítica

Amanecer (F.W. Murnau, 1927)

Murnau (1888-1931) llegó a Estados Unidos con la vitola de ser el mejor director de cine de Europa, con películas asombrosas como Nosferatu, Fausto y El último. La Fox le contrató para trabajar en Hollywood y Murnau hizo esta película de exquisita escritura fílmica, aunque para nada afectada o manierista… Lee aquí la crítica

Metrópolis (Fritz Lang, 1927)

Entre las mejores películas de Cine Mudo se encuentra esta estrenada en Berlín el 10 de enero de 1927: Metrópolis. Uno de los grandes filmes de un maestro que tuvo tres grandes etapas, la alemana, la norteamericana y una coda alemana. La película presenta una visión futurista muy marcada por el expresionismo que mandaba en los estudios UFA y por la visión arquitectónica de Lang, partícipe de la doctrina de la Bahuaus… Lee aquí la crítica

La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1927)

Dreyer puso su ojo fílmico en este personaje histórico, chivo expiatorio de la contienda medieval (Guerra de los Cien Años) entre Francia e Inglaterra. Maria Falconetti borda su papel como Juana de Arco y logra expresar su sufrimiento interior en la ruina de su final. Dreyer es expresión del alma en las formas contundentes y sombrías de la materia audiovisual.

Napoleón (Abel Gance, 1927)

Magnífica superproducción del galo Abel Gance que alcanza las cuatro horas de metraje, invitando al espectador a sumergirse en una narración épica de la revolución francesa y el ascenso al poder de uno de los generales más carismáticos de la Historia. Gran retrato psicológico de Napoleón y derroche de tecnología, al servicio del espectáculo.

⇒ Monográfico nº 6: Cine Mudo

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