· Aunque el término surgiera en las oscuras aguas del vu­dú haitiano, el zombi actual, tal y como es evocado en nuestro imaginario, surge de la mano de George A. Romero; más concretamente con su película Night of the Living Dead (1968).

Al igual que los frutos describen el árbol, los productos de la imaginación describen la época en que fueron con­­cebidos. Sus imágenes más recurrentes nos traen ecos del bien que entonces se defendió, del mal que se aborreció, de los anhelos que se persiguieron y, por supuesto, de los miedos que le atormentaron. Y si esto es así, podríamos preguntarnos cuál es nuestra creación más definitoria. Por recurrencia y flexibilidad, creo que se­ría el zombi; y si bien no tengo claro qué evidencia de nuestro tiempo, no parece que sea bueno, tampoco halagador.

El zombi en el cineAunque el término surgiera en las oscuras aguas del vu­dú haitiano, el zombi actual, tal y como es evocado en nuestro imaginario, surge de la mano de George A. Ro­mero; más concretamente con su película Night of the Living Dead (1968). Ahí estaban por primera vez: vio­lando los pactos con la muerte, torpeando en masa, des­cerebrados, soliviantados por el penetrante olor de la carne humana. De forma casi inconsciente, Romero estaba pariendo un arquetipo con mucha elocuencia ale­gó­rica y con indudable fertilidad. Se había creado un sub­género cinematográfico que, como no podía ser de otra forma, aún no ha muerto.

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El artículo completo puede leerse en el nº 192 de FilaSiete (diciembre 2017).

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Profesor universitario. Filólogo. Másteres en Guion y Creatividad Audiovisual, Periodismo Cultural y Filosofía y Cultura Moderna. Escritor