Martin Scorsese dirige a los Stones en Shine a light

Scorsese utilizó 18 cámaras y un equipo técnico experimentado para capturar a los Stones exhibiendo su desbordada energía encima de un escenario

Shine a Light (2008)
Shine a Light (2008)

Martin Scorsese dirige a los Stones en Shine a light

A Martin Scorsese (Shine a light) le gustan todos los tipos de música. «Ópera, clásica, country, blues, rock, todos son una parte importante de mi vida», dice. Pero hay ciertos músicos que están más cerca de su corazón -aquellos que han estado con él desde que los descubrió por primera vez allá por los años sesenta. «Bob Dylan, The Beatles, los Rolling Stones -siempre los Stones. Ellos siempre están ahí para mí».

Aunque en realidad no consiguió verlos en directo hasta el principio de los setenta, Scorsese recuerda vívidamente el tremendo impacto que canciones como Gimme Shelter tuvieron en él cuando las escuchó por primera vez.

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«Las voces y la instrumentación crearon una energía especial -un sonido- como ninguna otra cosa. De hecho, el sonido era una suerte de personaje -una persona en la narrativa dramática de la historia- como la voz de un poeta recitando una epopeya o el encantamiento de un chamán. Una personalidad distinta y una voz que habla sólo para ti… para mí. Y el mensaje es específico e inmediato, y es un producto y un comentario sobre el mundo en el que tú vives, en el que yo vivo… a veces divertido, a veces sarcástico, tierno pero brutal y honesto, una aceptación del lado oscuro del ser humano, a menudo de forma poética. Su persona -y realmente, era su persona, una creación conjunta- se convirtió en parte de mi subconsciente».

Cuando hizo Malas calles –el primero de los muchos largometrajes de Scorsese considerados como clásico- en 1973, utilizó dos canciones de los Stones para la banda sonora, ‘Jumpin Jack Flash’ y ‘Tell me’.

«La música de los Stones ha sido una fuente de inspiración. Cuando finalmente pude hacer la película que quería hacer, me dije, ‘voy a hacer la película que quiero y la voy a hacer de la manera que quiero, y no voy a aceptar ningún compromiso’. Y esta actitud  se convirtió en  Malas Calles. La música de los Stones estaba en todas partes. Quería más, pero no nos lo podíamos permitir».

El amor de Scorsese por la música ha sido clave en su carrera como cineasta. Fue editor en Woodstook, el documental seminal que plasmó el último gran festival de los 60. También dirigió El último vals, un vívido documento sobre el último concierto de The Band, y tal vez la más grande de todas las películas sobre rock and roll en directo. Más recientemente, dirigió el muy aclamado documental sobre Dylan No direction home: Bob Dylan. Y sus futuros proyectos incluyen películas sobre George Harrison y Bob Marley.

Su nuevo Shine a Light es una filmación de una belleza y una factura abrumadora de un concierto de los Stones en el legendario Beacon Theather de Nueva York.

Realizado durante dos noches en el Beacon durante la gira de 2006 de los Stones “Bigger Bang Tour”, Shine a Light es un documental del concierto intercalado con material de archivo de la banda, que ofrece una mirada fascinante sobre los preparativos para forjar esta actuación tan especial.

«Si hubiéramos hecho un documental sobre los Stones y su historia, entonces habría sido una película muy diferente, no sólo sobre ellos sino también sobre su tiempo… su historia”, dice Scorsese. “Esto fue en primer lugar una película del concierto. Quería que fuera sobre la música, sobre la actuación”.

También quería filmarlos de cerca y en un entorno íntimo. «He ido a verlos muchas veces en los últimos años y la última vez que los ví en un local pequeño fue a finales de los 70 en la Academy of Music de la Calle 14 de Nueva York, que ya no existe».

“Y cada vez que los he visto en esos estadios gigantes, ellos se convierten en pequeñas figuras. A menudo es un show efectista y entretenido, pero literalmente no podía verlos. Lo curioso es que cuando miraba hacia arriba siempre pensaba: ‘ojalá tuviera aquí una cámara’. No podía evitarlo”.

La song-list son clásicos de los Stones -apertura con ‘Jumpin’ Jack Flash’ y clausura con ‘Start me up’, ‘Brown Sugar’ y ‘Satisfaction’-, pero con algunas sorpresas a lo largo del camino. Hay una soberbia versión de los Temptations, ‘(Just My) Imagination’, una íntima ‘As tears go by’, un dueto apasionante con Jack White interpretando ‘Loving Cup’, una juguetona y sexy versión de ‘Live with Me’, con Christina Aguilera, y el momento estelar de ‘Champagne and Reefer’ con el legendario guitarrista de blues Buddy Guy. Keith estaba tan fascinado por la actuación de Guy que le quitó su guitarra para quedársela en cuanto la canción terminó.

La logística de filmar un evento impredecible, orgánico -como es una actuación de los Stones- sería desalentador para cualquier cineasta. Scorsese utilizó 18 cámaras y un equipo técnico experimentado,  que incluía al director de fotografía ganador del Oscar Robert Richardson, y a muchos de los mejores directores de fotografía y operadores de cámara de Hollywood para capturar a los Stones exhibiendo su desbordada energía encima de un escenario. En la posproducción trabajó con el editor David Tedeschi, que también montó No direction Home.

“Una vez que tuvimos las dos máquinas trabajando juntas – la máquina de los Stones y luego la máquina del rodaje de la película- , todas las cámaras, y las luces… No puedo describir la adrenalina, y cómo latía mi corazón, durante las dos horas de concierto”, cuenta Scorsese.

“La primera canción empezó, y fue como si terminara en menos de un minuto. Era como si pasara un torbellino. Estaba viendo 18 imágenes frente a mí. Yo apuntaba a una cámara y le hablaba al operador para moverse con cuidado para allá y para acá. Fue un placer, absolutamente aterrador, pero un gran placer”.

Vértigo Films

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