Rogue One: Esperanzada Jyn Erso

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Rogue One | Historia de una joven que sufre multitud de reveses pero que sobrevive por encima de todo.

Rogue One (Gareth Edwards, 2016), la precuela de la más célebre ópera espacial de todos los tiempos, ha sido etiquetada por algunos como «Star Wars 3’9», ya que la historia se desarrolla hasta prácticamente cinco minutos antes del episodio cuarto de la saga: Una nueva esperanza.

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Y es una historia de esperanza lo que nos encontramos precisamente. Una joven que vive su infancia en el exilio, huyendo. Una joven que contempla el asesinato de sus padres, que es abandonada en su adolescencia por la persona que se hizo cargo de ella de niña. Y que sobrevive.

A lo largo del filme vemos dos Jyn Erso: una cínica, aplanada y con tendencias autodestructivas, y otra vehemente y apasionada. El cambio comienza al encontrarse de nuevo con su padre, pero, ¿qué es lo que cambia dentro de nuestra protagonista?

Al encontrar a su padre vivo y la posibilidad de rescatarlo, Jyn se da cuenta de que su futuro puede mejorar, que su vida puede ser mejor.

Es esta emoción el motor de Jyn Erso a seguir adelante, es esta esperanza la que la empuja el resto de la película a descubrir sus pasiones, intereses y fortalezas; en definitiva: su identidad. Y es la esperanza la que permite que, aferrándose a una mínima posibilidad de éxito, consiga realizar algo tan importante tanto para ella como para toda la galaxia.

A través de esta última hazaña, Jyn no sólo garantiza la posibilidad de que la alianza rebelde derrote al imperio, sino que da un sentido a su vida, se reencuentra con sus valores y es capaz de sanarse poniendo en contacto sus deseos más profundos con sus comportamientos. Todo gracias a su capacidad de reponerse, de luchar por algo mejor, de esperanzarse.

Carlos Salas
Psicólogo
www.doctorcarloschiclana.com