Russell… perdón, Robin Hood

Ridley Scott y Russell Crowe vuelven a trabajar juntos en una superproducción de más de 100 millones de dólares de presupuesto

Russell Crowe como Robin Hood (2010), de Ridley Scott

Ridley Scott y Russell Crowe vuelven a trabajar juntos en una superproducción de más de 100 millones de dólares de presupuesto

Russell… perdón, Robin Hood | Casi veinte años después de las últimas películas sobre el paradigma del refrán (el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón) encarnado en un personaje, llega Robin Hood, lo nuevo del realizador británico Ridley Scott, que inaugura el festival de Cannes, el próximo 14 de mayo. Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) dirigida por Kevin Reynolds y Robin Hood el magnífico (1991) de John Irvin fueron las precedentes.

Actores como Errol Flynn, Sean Connery y Kevin Costner han precedido al australiano (nació en Nueva Zelanda pero pronto fue a vivir a Australia) de 46 años Russell Crowe, un actorazo donde los haya, inolvidable en su caracterización del Capitán Aubrey en Master and Commander, ganador del Oscar en 2001 por Gladiator. Le acompaña su compatriota Cate Blanchett, como Lady Marian, un papel cortado a la medida de esta actriz de 40 años, ganadora de un Oscar (El aviador). William Hurt y Max von Sydow son otros grandes presentes en el reparto.

Rodada en Inglaterra y en País de Gales, la película transcurre en el periodo comprendido entre la muerte del rey Ricardo I hasta la firma de la Carta Magna en 1215. Scott (Alien, el octavo pasajero, Blade Runner, Black Hawk derribado) y Crowe producen este film de la mano de Brian Grazer. Fue durante el rodaje de American gangster, cuando Grazer propuso a Crowe que protagonizara una nueva entrega de Robin Hood. Grazer tenía ganas de colaborar nuevamente con el actor, con el que ya había trabajado en dos películas, Una mente maravillosa y Cinderella Man.

“Dije que haría Robin Hood –ha declarado Crowe– siempre y cuando fuese una visión nueva. Es una de las historias más perdurables del idioma inglés, y hay que respetarla. Partí de la base de que si íbamos a revivir a Robin Hood, debíamos olvidarnos de todo lo que habíamos visto. Tendría que ser diferente de todo lo anterior. Por ejemplo, tomemos a Robin y a Little John, que nada más conocerse, discuten. Esta vez no acabarían encima de un tronco en un riachuelo peleándose con palos. Lo hemos visto hasta la saciedad. Hemos redefinido la época y las anécdotas”. De esta forma, y como explica Brian Grazer, esta es una película sobre los inicios y “acaba donde empiezan las otras películas que se han hecho acerca del personaje”.

Russell Crowe y Brian Grazer tuvieron claro desde el principio la persona que debía dirigir la película, y éste no era otro que Ridley Scott. “Necesitábamos a un director capaz de controlar un proyecto de esta envergadura”, explica el productor. “A alguien empeñado en buscar la autenticidad, interesado en el tema, la época y los acontecimientos políticos e históricos del momento. Todo eso es lo que cautiva a Ridley. Si rodábamos la película, debía ser la versión ‘gladiador’ de Robin Hood. Personalmente, quería entender la brutalidad de la época y expresarla visualmente en una aventura emocionante, conmovedora. Sólo Ridley es capaz de plasmar algo así en la pantalla”.

En el guión, a partir de una historia de Brian Helgeland, Ethan Reiff y Cyrus Voris, conocemos al arquero Robin Longstride, un soldado en el ejército del rey Ricardo I cuando regresa de Tierra Santa después de la Tercera Cruzada. El rey, decidido a recuperar el rescate que se vio obligado a pagar al rey francés cuando éste le mantuvo prisionero, asedia un castillo. Como es sabido, una flecha hiere a Ricardo Corazón de León en el cuello, causándole la muerte, no sin antes perdonar al arquero que le había herido mortalmente. Fue un duro golpe para su madre, Leonor de Aquitania, y la corona de Inglaterra pasó a manos de su joven hermano, el príncipe Juan (la historia de los tres se cuenta magistralmente en El león en invierno dirigida en 1968 por Anthony Harvey).

El guionista Brian Helgeland (ganador del Oscar por L.A. Confidencial y autor de los libretos de grandes éxitos como Conspiración, Mystic River y Green Zone) arranca su relato con la muerte del rey Ricardo. Robin, que ha crecido en países extranjeros y lejanos, aprovecha la oportunidad para regresar a su Inglaterra natal por primera vez desde que tenía cinco años. Al poco de llegar, descubre una nación abrumada por la pobreza y cuyos hombres más valiosos han ido a engrosar las filas de los ejércitos de Ricardo I para sus continuas guerras. El espectro de una invasión francesa se perfila en el horizonte, y el incompetente hermano de Ricardo es feliz llenando sus arcas mientras el pueblo sufre. Pero la justicia se abrirá camino desde los impenetrables bosques de Sherwood.