Loreak en el 62º Festival de San Sebastián (Día 5)

Loreak es la última sorpresa de un Festival que está brillando por la variedad y calidad de las películas de esta edición

Loreak
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Loreak en el 62º Festival de San Sebastián (Día 5)

Loreak en el Festival de San Sebastián. La película es la última sorpresa de un Festival que está brillando por la variedad y calidad de las películas de esta edición

«Haemoo» y mi reconciliación con el cine surcoreano

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En la última década el cine surcoreano ha tenido una relevancia internacional gracias especialmente al director y guionista Bong Joon-ho (Crónica de un asesino en serie, The host, Rompenieves). Aunque comprendo que este cineasta tiene ingenio y personalidad, hasta ahora los personajes y las tramas de sus películas siempre me habían parecido excesivamente alienígenas. En el caso de Haemoo (película presentada en la Sección Oficial, que Joo-ho co-produce y escribe), el porcentaje de extravagancia es bastante menor.

Hay algunos tramos psicodélicos y muy zafios, pero también hay escenas muy logradas especialmente a mitad de metraje. La lucha por la supervivencia en un barco lleno de inmigrantes y que se cae a pedazos tiene mucha fuerza dramática y expresividad visual. Es una película muy dura y cruel, para un tipo de público con estómago y ganas de pasar un mal rato.

«Loreak»: belleza donostiarra

Loreak (“Flores” en euskera) es una de las gratas sorpresas de una edición de Festival que está superando con holgura a las de años anteriores. Esta película pequeña habla de la belleza del amor que no olvida ni a los vivos ni a los muertos, que cada día cambia de color en forma de ramos de flores. Con un argumento así sería fácil escribir una historia cursi, ñoña, simple. Pero la película de Goenaga y Garaño (dos directores de San Sebastián hasta ahora dedicados al cine documental y al cortometraje) es una obra de arte elegantísima, de una lírica sencilla e irresistible.

La película tiene todos los componentes del cine con mayúscula. Visualmente no sólo es atractiva, sino que utiliza con mucho acierto las metáforas: el hombre que mira desde arriba, la mujer que no alcanza a ver desde abajo, las flores coloridas y las flores de plástico, los vestidos y peinados de las protagonistas que definen la personalidad de cada una.

Loreak es además una película de mujeres en las que el hombre no es un mero admirador. Es un protagonista que centraliza una historia llena de misterios que se van desvelando lentamente, con un ritmo narrativo logradísimo. Aunque hay algún actor secundario poco entonado el trabajo de las tres actrices protagonistas es maravilloso, tan delicado y sutil que el ajustado metraje se pasa volando.

El cartel de promoción de la película es una maravilla. El mejor junto con el de La isla mínima. Dos películas que podrían llevarse la Concha de Oro por su calidad y voz propia.

«La voz en off»: chilenos parlanchinos

Esta coproducción chileno-francesa-canadiense parece argentina. Los personajes hablan y hablan, giran sobre sí mismos con humor e ironía en un auténtico caos narrativo que finalmente tiene poca entidad. La película empieza con una escena brutal de un parto visto en primer plano y comentado por los protagonistas.

Aparte de la crudeza de estas imágenes llama la atención lo innecesario y arbitrario de este comienzo de una historia que va de aquí para allá sin orden ni concierto. También se echa en falta unos diálogos más redondos y personajes mejor desarrollados. Demasiadas limitaciones para una película que la sostienen como pueden algunos golpes de humor y el trabajo de las actrices principales.

 

62º Festival de San Sebastián (Crónica del primer día).

62º Festival de San Sebastián (Crónica del segundo día).

62º Festival de San Sebastián (Crónica del tercer día).

62º Festival de San Sebastián (Crónica del cuarto día).

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