Tim Burton, gran cabeza

Tim Burton es un niño adulto que cuenta cuentos para todos los públicos con moraleja

Rodaje de Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999)
Rodaje de Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999)

Tim Burton, un universo personal oscuro, gótico, romántico

Tim Burton es un niño adulto que cuenta cuentos para todos los públicos con moraleja, y que no deja atrás en ningún momento un elemento fundamental en el cine: la imagen.

No se le puede tachar de director comercial. Tim Burton es uno de los directores más personales de la historia del cine.

En sus películas recrea su universo personal, un universo oscuro, gótico, romántico, extraño, mágico. Ver a Burton es disfrutar de un derroche visual y una mezcla de tragicomedia. Sus personajes son irreales, duales, desplazados, pero con dosis de alguno de nosotros.

A Burton nunca le entendieron. Ya desde pequeño solía ir solo al cine, sin amigos, y allí, en una butaca, vivía las historias de otros. Sus dibujos, al igual que sus películas, parecían de otro mundo, pero su talento era patente. Aún muy joven fue llamada por la Disney, pero su perfil no se amoldaba a lo que le pedían: simplemente era incapaz de hacer un zorro como los de Tod y Toby.

Elaboraba trazos inacabados que parecían estar en pleno movimiento, al estilo de los mejores expresionistas, un Munch desgarrado como refleja en su mejor obra: El grito. Cierta similitud guarda este cuadro con el protagonista de Pesadilla antes de Navidad, Jack, un tipo delgado, monstruoso y además sin ojos, que era lo que siempre le exigían en la Disney: ojos expresivos. Y Burton, sin embargo, ni los dibujaba.

Esta frustración le llevó a dejar unos estudios que no le permitían mostrar su mundo interior. Después llegarían Bitelchús, su primer filme con gran éxito; Batman, barroca y con máscaras que esconden la verdadera identidad del protagonista; Eduardo Manostijeras, con el que se siente identificado; Mars Attacks, crítica férrea a la sociedad americana, a la vez que rinde tributo a las series de los años 70; y Sleepy Hollow, en la que desde luego no rodó su cabeza debido a la maestría con la que plasma un clásico de Washington Irving. En definitiva, unas obras con expresión propia, en las que nos muestra un mundo entre la realidad y la ficción.

Burton es un niño adulto que cuenta cuentos para todos los públicos con moraleja, y que no deja atrás en ningún momento un elemento fundamental en el cine: la imagen, quizás por defecto o gracia de su formación como dibujante.

Ahora rueda un remake de El Planeta de los Simios. Sus incondicionales esperamos que vuelva a mostrar su más burtoniano carácter.

Vanessa Sancha Vera