This is Us
This is Us (2016), de Dan Fogelman

This is Us, personajes y personas extraordinarios

“Tomaste el limón más amargo que la vida te ofrecía
y se convirtió en algo parecido a una limonada”
Doctor N. Katowsky
(Obstetra en This is Us)

Vidas normales, escenarios cotidianos, sin distopías, postverdades ni transhu­ma­nismos. Personas de carne y hueso que construyen una familia, no tradicio­nal desde luego, y sí familia en todos los sen­tidos, a la par que hacen crecer su iden­tidad personal. Así somos (This is Us).

Conectas con ellos desde el primer minu­to, tanto por la ternura de la historia como por la calidad del guion, la fres­cura de los diálogos, la puesta en escena, el sentido del humor constante, el mon­taje de alta calidad, los giros narrati­vos que te mantienen en sana expectativa, los flashbacks tan interesantes como la his­toria contemporánea y la tensión dramá­tica.

This is Us, personajes extraordinarios. Si esto no fuera suficiente, puedes sabo­rear las grandes interpretaciones tan­to de los principales –Sterling K. Brown, Globo de Oro 2017 al mejor actor; Mandy Moore, excelente, y Chrissy Metz, inmensa en todos los sentidos, tam­bién nominadas; Susan K. Watson, con una gama de gestos faciales tremendamente expresivos- como de los secundarios. Mejor verla en versión original y tam­bién disfrutar de su música indie y sus versiones.

Leí en una crítica que es una comedia dramática de una «familia almibarada». Dramática sí, almibarada no lo creo. Los personajes están sometidos al amor y al desamor, a la ausencia de padre, a la adopción, al alcohol, a la bulimia, a la ansiedad, a la desorientación sexual, a los secretos de familia, a las lealtades ocul­tas intrafamiliares, a las infidelidades de pareja, a los ataques de pánico, a las peleas entre hermanos, a los fallos, a los errores.

Hacen limonada con todos esos limones. Viven, aman, perdonan, comprenden, aprenden, reaprenden el camino, re­comienzan, luchan, caen, se levantan, bus­can sus raíces y sus motivos, esperan, confían, ayudan, unen, respetan. Se tiran los platos, ponen la mesa, son fe­lices, co­men perdices, y después lavan los pla­tos. La construcción de los persona­jes permite que te resulten cercanos y que quie­ras ir a ayudarles o a cenar con ellos, son terrenales y salen adelante, no se con­vierten en psicópatas.

Diría que es una serie que ayuda a vi­vir bien sin quitarle un gramo de sufrimien­to a la vida; que estimula la esperanza sin generarte falsas expectativas; que te ha­ce pensar sobre lo que importa en la vi­da, sin darte lecciones de moral; que te su­giere reflexionar sobre la paternidad, la maternidad y la fraternidad, sin limitarte por una estructura predeterminada; que te muestra las crisis normativas de las personas y cómo intentar salir adelante sin ahogarse en el drama.

Confesaré que la recomiendo a muchas per­sonas que me piden ayuda en la consulta, para que vean cómo se puede pasar de víctima a protagonista, cómo se puede ser uno mismo, capaz, único y válido, a la vez que uno es con los demás, se deja ayu­dar y se enriquece en las relaciones. Y sí, con el limón también se puede hacer almíbar, quizá se referían a eso.

www.doctorcarloschiclana.com

Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año