BSO: Historia de un beso

En el cine espa­ñol ha surgido una nue­va generación de compositores con estilos y pretensiones muy diferentes, y dentro de ella el joven músico Pa­­blo Cervantes parece tener una particularidad clara. Sus tres com­po­siciones cinematográficas (You’re the one, Cuando todo es­té en orden, Historia de un beso) es­tán escritas para dilatar la sala de cine, co­mo una especie de resonancia que prolonga la pantalla durante toda la proyección.

Cervantes es uno de esos músicos de paisaje que hace identificar su música con una especie de año­ranza de lugares perdidos, como ocurría con el John Barry de desiertos americanos o sabanas africanas. Pero Cervantes aporta a esta dimensión de la música un lenguaje más castizo, cercano al de los melodramas del cine español de los años 40 y 50. Su mú­sica muestra una extraña fusión entre lo espectacular y lo dramático, que ha servido sin duda para impulsar los melodramas de provincias de José Luis Garci a un nivel más épico.

El disco recoge gran parte de la música para la última película de Garci unida a otros temas de sus otras dos composiciones, pero producidas exclusivamente para esta grabación, con arreglos diferentes y ajenos en muchos casos al estilo original de la música. La programación y los teclados hacen chirriar algunas veces las melodías tan características del músico sevillano (sin denominación de origen), y tan sólo cobran sentido cuando Cervantes compone músicas de «rellano» o de espera a la manera de Mo­rri­co­ne (Cuando todo esté en orden), más rítmicas y abstractas. Es el músico italiano el que más influencia muestra en Cervan­tes, quizá por esa facilidad para desplazarse del lamento (Despertán­do­nos, Aquellas ilusiones) a lo estrambótico (Los ni­ños).

Más interesantes son las aportaciones en algunos cortes de instrumentos particulares, casi de etnomúsica: timples canarios, flautas chinas, bouzoukis… aunque siempre aho­gados por la caja de ritmos. Y es que és­te es un disco variopinto y extraño, producido a la manera de un pop-techno comercial, con un tema principal transformado en aria eléctrica que no llega a interesar al público general ni al que tiene especial interés por la música de cine. Pero tras los arreglos desafortunados aún brilla una cierta frescura musical que quizá algún día cua­je, porque Pablo Cervantes ha demostrado, en su composición para cortometrajes, tener otras facetas musicales en las que se sustituye lo ambiental por lo atmosférico y lo previsible por lo experimental.

Autor: Pablo Cervantes Sello: Villamúsica, 2002