BSO: Gillaume y los chicos ¡a la mesa!

· La variada música está a la altura de una de las mejores comedias francesas de los últimos años.

Si hay algo que tiene que hacer una buena comedia es sorprender al espectador. Sin el imprevisto no existe el humor y esto es algo que tiene muy claro el director, guionista y protagonista de esta película. La música que Guillaume Gallienne ha seleccionado es variopinta y muy adecuada para reflejar los constantes vaivenes sentimentales del protagonista (claramente autobiográfico).

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Para los temas instrumentales se ha optado por la compositora Marie-Jeanne Serero (¿Y ahora adónde vamos?, Nanneri, la hermana de Mozart). Su trabajo es muy sugerente en el comienzo y el final de la película, logrando un tono dramático muy inteligente.

Los diferentes viajes del protagonista están muy bien ambientados musicalmente: la canción Triunfo del grupo cubano Orishas que define la llegada a ese territorio comanche llamado La Línea de la Concepción (Cádiz), el clásico del flamenco andaluz (Cuando un amigo se va) o la versión a capela del We are the champions de Freddie Mercury que suena en su llegada al internado inglés.

Muy sugerente es también la utilización de Don´t leave me now de Supertramp en una escena en que el protagonista se deja flotar vestido con traje en una piscina. Este momento tan simbólico está situado a mitad de la película y la letra de la canción marca la evolución dramática del personaje: “No me dejes ahora. Sólo en este mundo loco. Sentirse viejo, y frío, y gris”. También es muy simbólica la versión del Vous Les Femmes interpretada por Julio Iglesias en las que Guilaume se da cuenta que no entiende ni a los hombres ni a las mujeres, y menos a una gaditana de La Línea de la Concepción.

Aunque la película tienes algunas zafiedades evitables, en varios momentos el director muestra talento para describir con ingenio situaciones morbosas. El uso de una versión discotecera del Dies Irae de Verdi que se escucha en una fiesta homosexual es extraordinario. Para mostrar la decadencia del lugar, a Galliene no le hace falta hacer un plano secuencia de una orgía interminable como si fuese la última película de Scorsese (El lobo de Wall Street). Le bastan luces rojas y verdes parpadeantes y una música magníficamente siniestra.

Autor: Marie-Jeanne Serero y otros artistas Sello: Gaumont Duración: 61 min. Precio: 12,99 euros

  Claudio Sánchez