Música de cine: Los mundos de Coraline

La música de Bruno Coulais en Los mundos de Coraline ayuda a profundizar en lo que ocurre en escena, haciendo partícipe al espectador de las reacciones de la protagonista en los dos mundos por los que transita.

Integrante de la narración, así se podría resumir el papel de la banda sonora compuesta por Bruno Coulais (París, 1954) para Los mundos de Coraline. La música del compositor francés ayuda a profundizar en lo que ocurre en escena, más allá de la materialidad de las acciones, haciendo partícipe al espectador de las reacciones de Coraline en los dos mundos por los que transita. Esta bella banda sonora adentra en el corazón, miedos y pensamientos de la chica insatisfecha.

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Como ya hicieron Felix Mendelssohn (1809-1847) o Benjamin Britten (1913-1976) con Sueño de una noche de verano, poniéndo música a la obra teatral de William Shakespeare, Coulais ha sabido leer la obra de Gaiman. En las piezas vocales, compuestas para coro de niños, siguen el mismo registro que usó en Los chicos del coro. Las notas evocan la ensoñación de un mundo infantil que vive con un pie en la realidad y otro en la fantasía.

Entre los tramos instrumentales, con presencia protagonista del arpa, destacaremos Dreams are dangerous, muy bien interpretada por Helene Breschand al arpa y Bruno Coulais al piano, inquietante al principio, que paulatinamente se va volviendo mágica.

La partitura de Coulais también refleja la contradicción que se produce cuando los deseos de la niña se hacen realidad y la ilusión se vuelve temor. Consigue transportar al oyente la secuencia confusión-desazón-angustia que vive Coraline al no distinguir la ficción de la realidad.

Natalia García Vilas

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