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Música de cine: Tigre & Dragón

Tigre & Dragón, la última película del taiwanés Ang Lee, acaba de ser galardonada con cuatro Oscars. Uno de ellos ha correspondido a su banda sonora, obra del compositor Tan Dun, batiendo a las partituras de músicos tan prestigiosos como Ennio Morricone (Malena) o Rachel Portman (Chocolat). El trabajo de Tan Dun ya había sido premiado anteriormente por la Asociación de Críticos de Los Ángeles. La banda sonora cuenta con los solos del cellista Yo-Yo Ma y con Coco-Lee -la estrella china del pop- como solista de la balada A love before time, compuesta por Jorge Calandrelli y también nominada al Oscar.

¿Es posible valorar una banda sonora fuera de la película? Evidentemente sí y, en este caso, incluso disfrutarla; sin embargo, una banda sonora es el envoltorio musical de la película, y es ahí donde cobra su verdadero contexto y sentido. Por eso, sus composiciones -y esto es especialmente patente en To the South, In the old temple o Through the bamboo forest– están concebidas para fundirse con las escenas del largometraje.

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La partitura bebe del eclecticismo de Ang Lee, consecuencia lógica de sus orígenes: «Procedo de Taiwán -declara-, un país que es una abigarrada mezcla de tradición oriental y modernidad occidental». Por una parte, el uso de instrumentos tradicionales chinos aporta la intensa atmósfera oriental que domina toda la partitura, surcada por una percusión «llena de inquietantes sugerencias simbólicas», en palabras del propio Lee. Por otra, la grandeza de la orquestación occidental contribuye a su dimensión épica.

Un breve análisis de algunas de sus composiciones puede dar una idea de esta integración. Así, en Crouching tiger, hidden dragon -nombre que toma del título original del film- y en The eternal vow, el violoncello siempre aparece como solista y mantiene la melodía. En ambas se da un crescendo de intensidad: comienza el violoncello, continúan ecos de violines, para culminar con una interesante orquestación. En The eternal vow la orquesta va perdiendo protagonismo gradualmente, finalizando con una vuelta al solo de cello, acompañado por sobrios acordes de piano. Night fight posee un esqueleto básicamente rítmico, al ser interpretada por un tambor de carácter oriental. La balada A love before time, aunque sigue la misma tónica de los últimos temas de la película, resulta una composición agradable pero menos innovadora y más occidental: tal vez por eso se le escapó el Oscar.

En fin, una banda sonora que se adapta perfectamente a los impresionantes escenarios y a la época, gracias a una lograda integración entre gran orquestación y un trasfondo musical intimista y melancólico.

Álvaro Rosa