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CANNES 2018. Día 5. Vive como quieras

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Hirozaku Kore-eda es un director sencillo, cualidad extrañísima en un gremio que cuenta a los artistas de la humildad con los dedos de la mano; Bresson fue un director humilde… la última película del director japonés, remite a Pickpocket (1959) en la temática. Se trata de describir el día a día de una familia que sobrevive a base de pequeños hurtos, los Shoplifters del título. Sin embargo, dónde en Bresson había austeridad y jansenismo, en Kore-eda hay cromatismo… frutal.

Hay una casa, un espacio que domina el relato sin agotarlo. Hay una familia que acoge a aquellos que no encajan en ninguna parte, y que saca lo mejor de los desechados. Se diría que, inicialmente, Shoplifters tratatambién de ser un peculiar remake del clásico de Capra; Vive cómo quieras (1938).

El camino que el director toma prestado de Capra, es el del melodrama familiar; en su mejor guión hasta la fecha, Kore-eda modula el tono con pulso suave. La película asemeja un equilibrista en el alambre que sin dudar ejecuta su número. Para el espectador el reto es mayúsculo, lo que se está contando podría ser atroz, sin embargo el relato va fluyendo con naturalidad.

Renoir y Ozu serían otros referentes de la humildadestilística en la historia del cine. La fluidez y aparente ligereza con la que Kore-eda arma la puesta en escena de su filme remite a los padres de la patria. Se trata de no hablar muy alto y sin embargo decir cosas muy graves. Kore-eda es un moralista, como todos los directores antes citados –con la excepción de Renoir que era un moralista de lo inmoral-. Lleva un buen puñado de películas siendo el pepito grillo de la sociedad japonesa. Lo hace en ese tono tan japonés de contar sin gritar, con voz queda. A veces con problemas, como en su anterior El tercer asesinato, que se mantenía a duras penas en la senda del thriller, quizás excesivamente sentimental en otras La hermana pequeña. En Shoplifters ha dado con la temática y el tono adecuados, la unidad de la obra es incontestable, el crescendo emotivo, fabuloso y plenamente justificado. No se trata de una película costumbrista, ni siquiera de un relato melodramático. Shoplifters es una de las películas que va a marcar el año de premios, seguramente se lleve un galardón importante en este Festival que llega a su ecuador.

Ayer se puso también la copia restaurada en 70 mm de 2001: Una odisea del espacio. Presentó la obra el responsable de la rehabilitación del negativo original, el Kubrick del siglo veintiuno, Cristopher Nolan. Viendo las tres horas de “la Capilla Sixtina del Cine” como la califico el autor de Dunkerke destaca aún más la genial melagomanía de Kubrick que fue un creador empujado por la voluntad de poder, y pudo. El mundo del cine es tan diverso que permite que convivan artistas de inspiración opuesta y sin embargo todos caben en este Festival de festivales.