Arde Mississippi: Y sigue ardiendo…

En 1964 tres jóvenes activistas de los derechos civiles, dos blancos y uno de color, desaparecieron en circunstancias sospechosas cerca de un pueblo de Mississippi. Los agentes Ward y Anderson del FBI fueron enviados para investigar el caso. Se trata de dos agentes muy diferentes; uno joven y frío, quiere llevar la investigación como manda el manual; el otro, veterano y conocedor de la región, prefiere la discreción y el trato humano. Los dos se detestan pero, ante la explosión de odio que despierta su presencia, tendrán que colaborar, arriesgarán la vida y acabarán apreciándose.

La película se basa en una historia auténtica. Estamos en el llamado «Verano de la libertad», al final de la época Kennedy, cuando líderes de color se hicieron oír, también fuera del país. El 21 de junio de 1964 James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner, que hacían campaña por el voto de la población de color en Mississippi, fueron asesinados por miembros del departamento de policía y del Ku Klux Klan. Hasta el momento en que se descubrieron los cadáveres, las autoridades locales negaron sistemáticamente los hechos y denunciaron la investigación, tachándola de «acoso» por parte de la gente del norte. Cuando se confirmó el asesinato, hubo movilizaciones y protestas por todo el país.

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Aunque narra hechos reales, Arde Mississippi no es -ni lo pretende- una película histórica. Es un thriller clásico, con dos protagonistas opuestos; el peso de la película trata del enfrentamiento de la pareja Gene Hackman/Willem Dafoe. Sin embargo, en esta cinta destaca la ambientación. Alan Parker consigue dar vida al pueblo donde transcurre la acción, y que se convierta en un protagonista importante de la película. Transmite verismo por los cuatro costados. No sólo es reconocible, sino que da miedo y genera odio. Se convierte en un auténtico testimonio histórico.

La trama resulta convencional, no así el equilibrio de todos los elementos que componen esta película, que le valieron siete candidaturas al Oscar: a la mejor película, al actor principal (Gene Hackman), a la actriz secundaria (Frances McDormand), a la mejor dirección, al mejor sonido, al montaje y a la fotografía. Se llevó solamente uno, el de la fotografía. Probablemente la mejor opción si solo te puedes llevar uno. La fotografía ocre de Peter Biziou es parte importantísima de la ambientación y destaca un interesante diseño de producción. El resto de las candidaturas dicen mucho de la calidad del conjunto y valora a los actores.

Dirige el conjunto el británico Alan Parker, quien firma su mejor película, por encima de El expreso de medianoche o de Fama. Hay una conspiración de silencio y un muro de odio difícil de romper. En medio de la investigación sólo los dos detectives y la esposa del sheriff, una soberbia Frances McDormand (después llegó Fargo), conservan su humanidad. El trabajo de Gene Hackman es más que notable. En cuanto al guion, es adecuado y correcto, pero no deslumbra ni sorprende. Más adelante Gerolmo escribirá Citizen X, y pondrá así un broche de oro a esta historia.

Arde Mississippi es una de las mejores películas de finales de los ochenta. Un gran thriller. Ahora se ha puesto de moda ponerla a caldo por su falta de rigor histórico (debería ahondar más en las víctimas y la campaña), porque los protagonistas son blancos y representan al gobierno, y por otras muchas razones que no tienen que ver con la cinta. Por encima de las consideraciones tardías sobre la historicidad de esta película, la ambientación recuerda lo próximo de nosotros que son aquellos acontecimientos, que una nueva guerra civil no parecía entonces una idea descabellada, y que los culpables fueron condenados a penas ridículamente leves. Todo un testimonio.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Peter Biziou
  • Montaje: Gerry Hambling
  • Música: Trevor Jones
  • País: EE.UU. (Mississippi Burning), 1988
  • Duración: 128 min.
  • Distribuidora: Orion
  • Público adecuado: +16 años
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.