Carmen (1915) de Charles Chaplin

Carmen (1915) | Desde luego, la cinta de Chaplin no alcanza el nivel de calidad acostumbrado del genial cómico y algún crítico la considera, incluso, la más mediocre de las 14 que realizó para la Compañía Essanay

Carmen | En 1915, Cecil B. De Mille estrenó una versión cinematográfica de la famosa ópera Carmen de Bizet, basada a su vez en la novela homónima de Prosper Merimée. A finales de ese año, Charles Chaplin aportaba su particular visión del mismo argumento, estrenando una pequeña película de 50 minutos en la que parodiaba el film de De Mille y la ópera del compositor francés. Como era su norma, él mismo elaboró el guión, la dirigió y la interpretó.

Desde luego, la cinta de Chaplin no alcanza el nivel de calidad acostumbrado del genial cómico y algún crítico la considera, incluso, la más mediocre de las 14 que realizó para la Compañía Essanay. Sin embargo, se trata de un testimonio de un cine todavía adolescente y siempre hay que agradecer su recuperación en vídeo.

Quizá lo que más llama la atención de la película es la falta de unidad del relato y la torpeza con la que parece estar llevada. Unas carencias que se explican, por una parte, por la dificultad de Chaplin para sentirse cómodo cuando trabajaba con un argumento ajeno; por otra parte, por cuestión del montaje, que provocó un enfrentamiento del director con los responsables de la compañía que vale la pena comentar.

Según se cuenta, Chaplin entregó a sus productores una Carmen en dos rollos -que fue la que se estrenó en diciembre de 1915- y poco tiempo después abandonó la compañía. Apro­vechando su ausencia, los directivos de la Essa­nay realizaron otro montaje en cuatro rollos, utilizando las escenas desechadas por Chaplin y esa versión alargada es la que ha llegado a nuestros días. La historia acaba con mutuas acusaciones y denuncias entre Chaplin y la compañía.

Retrato de la España de la época

Pero volvamos al contenido de la película, que, no obstante, tiene ciertos puntos de interés. Por ejemplo, Chaplin sabe retratar con breves pinceladas toda la España de pandereta: ahí aparecen contrabandistas y toreros, dragones y cigarreras, seguidillas y serenatas. También nos regala algunos fragmentos excelentes, como la danza sobre la mesa, la escena de la puerta que los asaltantes rechazan cuando están ya en la plaza y la huida de Charlot bajo su manta. Pero el mejor momento de la película, allí donde Chaplin se encuentra a sus anchas, se centra en la escena del duelo, «sucesivamente transformado en baile, en partida de billar y en match de lucha» (Theodor Huff). Entre los actores que acompañan a Chaplin quizá el más conocido sea Ben Turpin, el bizco, y eso a pesar de no reinar una buena armonía entre ellos: Carmen fue la última de las cuatro películas que interpretaron juntos.

Película atípica, por tanto, que se aleja del mito de Charlot: aunque se adivina al genio, no posee el gancho de los memorables títulos que estaban por llegar.

Juan Jesús de Cózar Fernández


Carmen (1915)
T.O.: Carmen (USA, 1915)
ByN. 110 minutos
Guión y dirección: Charles Chaplin
Producción: Essanay
Intérpretes: Charles Chaplin, Edna Purviance, Ben Turpin
Edición española en vídeo: Ediciones Divisa (Colección Orígenes del Cine)