Cayo Largo: Toque Huston

Frank McCloud, veterano de guerra, visita al padre y a la esposa de un amigo suyo que sirvió a sus órdenes y murió en el frente de Montecasino. Ellos regentan un pequeño hotel en Cayo Largo, al sur de Florida. El hotel se convertirá en refugio y prisión: un huracán les impide salir, y retrasa la evasión de un célebre gangster que ha organizado su huida en barco desde el Cayo. Durante unas horas están atrapados en compañía del gangster y su banda. La tensión aumenta a la par que la energía de la tormenta, que está a punto de descargarse. El ambiente se llena de confidencias, espontáneas unas, forzadas otras, que revelan la naturaleza de cada uno.

Debo reconocer que Cayo Largo tardó en gustarme. También es cierto que cuando fui a verla por primera vez me la habían encumbrado de una manera errónea y la película no respondió a las expectativas. Este sería el necesario aviso para no engañar al espectador: no es cine negro al uso, apenas hay acción, se trata de la adaptación de una obra de teatro, estamos en el vestíbulo de un hotel y la gente habla, habla mucho. El toque de Huston se nota especialmente en la fluidez del discurso, en su simpatía por la gente sencilla y/o fracasada y en su recelo por la autoridad (la policía).

Aclarado este punto solo podemos hablar bien de esta película. Se trata de una muy  afortunada conjunción de talentos. La obra de teatro es de Maxwell Anderson, autor cuyo nombre no dirá nada a la mayoría de los lectores, pero es importante. Es uno de los dramaturgos que marca la transición de un teatro norteamericano similar al que se hace en Gran Bretaña, a un teatro norteamericano con espíritu propio, como el de Arthur Miller. Anderson es recordado principalmente por las adaptaciones de su obra al cine como esta misma.

Una buena obra de teatro con un inspirado guion de Richard Brooks -segunda conjunción de talentos-, en su primera adaptación literaria importante. Más adelante escribiría el guion de La gata sobre el tejado de zinc, Dulce pájaro de juventud, A sangre fría y otras muchas.

Es la tercera película que ruedan juntos Humphrey Bogart y Lauren Bacall, y tanto el tema como la ambientación recuerdan al de Tener y no tener, su primera película.

Supone una nueva y muy afortunada colaboración, y no la última, de Humphrey Bogart y John Huston desde El halcón maltés: luego vinieron Across the Pacific y El tesoro de Sierra Madre. El resto del reparto es más que excelente, antológico, con nombres como Edward G. Robinson y Lionel Barrymore y otros muchos. Cabe señalar que esta película se llevó una estatuilla: Claire Trevor, la amiga del gangster, consiguió el Oscar al mejor papel secundario.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Karl Freund
  • Montaje: Rudi Fehr
  • Música: Max Steiner
  • País: EE.UU. (Key Largo), 1948
  • Duración: 101 min.
  • Distribuidora en España: Warner
  • Público adecuado: +16 años
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.