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Atrapa a un ladrón

Con guion de John Michael Hayes (1919-2008), la película tiene una ima­ginería impresionante, con una luminosidad que da al color una vibración muy especial

Atrapa a un ladrón (1955)
Atrapa a un ladrón (1955)

Atrapa a un ladrón: Hitch es bueno hasta de vacaciones…

No es una de las mejores películas de Hitch, pero tie­ne muchos aspectos que resultan muy interesantes. Por­que Hitch trabajó siempre con unos estándares de pro­ducción muy altos, abierto a un uso de la tecnología que hiciera sus películas más impactantes, más populares en el sentido más noble del término.

El director inglés quería que, en un momento en que la televisión estaba adueñándose del territorio que hasta ese momento había sido patrimonio exclusivo de las sa­las de cine, ir a ver una película de Hitchcock a una sa­la siguiese siendo un acontecimiento.

Es un asunto muy estudiado, pero no dejaremos de des­tacarlo: a Hitch le gustaba gustar. Y su relación con el público, su empatía con los espectadores, es un caso ver­daderamente excepcional en la historia del cine y del audio­visual. Porque esa empatía, esa capacidad de fascinar ha perdurado en el tiempo. Basta ver cómo mis alum­nos de Historia del Cine, con sus 18 años y muy po­co cine visto anterior a los 90, quedan hechizados cuan­do ven una película de Hitch. Me corrijo: el hechi­zo se produce cuando estudian la película desde una pers­pectiva estratégica, es decir, cuando piensan en el ma­nejo de los recursos narrativos que hace Hitchcock pa­ra contar la historia. Una historia en la que siempre hay muchas capas, muchos conflictos a los que poder en­gancharse.


Vamos a detenernos en algunos aspectos de la producción de Atrapa a un ladrón. Primero en la esplendo­ro­sa foto de Robert Burks que pudo verse en formato Vis­taVision, el invento de la Paramount que se usó en la dé­cada de los 50 y que suponía proyectar en horizontal con una calidad de imagen muy notable y un fotograma sen­siblemente más ancho que el habitual.

Ese formato permitía no solo el lucimiento en las panorámicas en exteriores (la Costa Azul en Atrapa a un la­drón), sino unos primeros planos muy impactantes (el ros­tro de Grace Kelly, ya de por sí un poema, en ese for­mato es memorable). Guerra y paz, Los Diez Mandamientos, Centauros del desierto, Una cara con ángel se ro­daron en ese formato que languideció en los primeros se­senta. Paramount dejó de usarlo tras emplearlo Brando en esa pe­lícula caótica titulada El rostro impenetrable.

No son muchos los que me leen y han visto Atrapa a un ladrón proyectada en VistaVision, sino en una reducción al 35 mm que normalmente se proyecta en vertical. Pe­ro, incluso vista de ese modo, la película tiene una ima­ginería impresionante, con una luminosidad que da al color una vibración muy especial que multiplica la sen­sación de calidez visual en el espectador.

No sorprende que Burks se llevara el Oscar, aunque su trabajo con Hitch del 51 al 64 en otras 11 películas es excepcionalmente bueno. Basta mencionar los títulos Ex­traños en un tren (1951), Yo confieso (1953), Crimen per­fecto (1954, que rodó en 3D), La ventana indiscreta (1954), Atrapa a un ladrón (1955), Pero… ¿quién mató a Harry? (1955), El hombre que sabía demasiado (1956), Fal­so culpable (1957), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959), Los pájaros (1963) y Marnie, la ladro­na (1964).

De esas 12 películas, Burks rodó cuatro en VistaVisión: Atrapa a un ladrón, El hombre que sabía demasiado, Vértigo y Con la muerte en los talones. Su manejo de ese formato es sensacional, aunque sus trabajos en La ventana indiscreta, Marnie y Yo confieso me parecen inal­canzables. Lo que hace con ese blanco y negro incó­mo­do y desasosegante en Falso culpable es una maravilla.

Burks en Atrapa a un ladrón está de vacaciones, co­mo todo el equipo: se nota mucho, mucho. Y no es un comentario despectivo sino descriptivo. El guion de John Michael Hayes (1919-2008) hace llevadera una no­vela de David Dodge publicada en 1952 que no es na­da del otro jueves. Estoy bastante seguro de que en sus quince años de docencia en Dartmouth College, desde 1984 a 2000, no mencionó demasiado su trabajo en Atra­pa a un ladrón, porque la universidad fundada en 1769 en Hanover (New Hampshire) es muy prestigiosa, como las siete restantes de la Ivy League.

Con todo, Hayes tiene un don para los diálogos de pa­reja, que quizás le viene de su experiencia como guionista de radio-novelas tipo «Las aventuras de Sam Spade». No en vano, los mejores momentos de la película son esos diálogos entre el ladrón jubilado John Robie y Frances Stevens, de profesión heredera.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Robert Burks
  • Montaje: George Tomasini
  • Música: Lyn Murray
  • País: EE.UU. (To Catch a Thief), 1955
  • Duración: 97 min.
  • Distribuidora en España: Amazon Prime Video
  • Público adecuado: +7 años
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