Dune: Para los seguidores de Lynch

Dune, de David Lynch | La novela Dune, de Frank Herbert, conoció un colosal éxito desde su publicación en 1965. Desgraciadamente para la narrativa de ciencia ficción y para el prestigio de su autor, éste escribió una serie de secuelas, a cuál peor. La Dune original sigue siendo un excelente libro de aventuras. La historia, a pesar de sus meandros, es sencilla: estamos en el año 10191; hay un imperio galáctico que existe gracias a una sustancia que permite realizar viajes espaciales instantáneos. Dicha sustancia solo se encuentra en el planeta Dune, todo él un inmenso desierto donde viven unos feroces guerreros tipo tuareg, y unos gigantescos gusanos. La explotación de la especia estaba en manos de la aristocrática familia Harkonnen, pero cuando comienza esta historia el emperador ha otorgado los derechos de explotación a otra familia, los Atreides.

La historia se centra en el joven Paul Atreides en medio de intrigas cortesanas por el poder y por el control de la especia. A Paul le aguarda un gran destino que está relacionado con el planeta desierto, la especia y los gusanos, con una profecía y con las creencias de los fremen -los tuareg de Dune-. Conviene decir que entonces Frank Herbert admiraba la cultura islámica y utiliza palabras como yihad, muyahidín y otras muchas al referirse a los fremen, que ahora resultarían chocantes.

La película Dune se esperaba con ilusión: sus lectores eran legión, la ciencia ficción se había vuelto espectacular; además de la trilogía Star Wars, había comenzado la saga de Star Trek y otras de menor entidad, pero que querían aprovechar la nueva generación de efectos especiales. El reparto era notable y el director, David Lynch, era una estrella en alza a quien le ofrecieron rodar El retorno del Jedi. Tal como fueron las cosas debemos dar gracias al cielo porque Lynch no aceptara la oferta de Lucas.

Dune fracasó, merecidamente, en el cine. Luego se ha convertido en algo parecido a una película de culto, lo que es legítimo entre los frikis que adoran a Lynch. Pero si esa película no estuviera firmada por Lynch estaría relegada al olvido o a un destino similar. Conste directamente que no todo en la película es negativo, tiene cosas buenas y algunas excelentes, pero…

– los efectos especiales que se esperaban brillan por su ausencia. Peor aún, son muy pobres.

– la narración es confusa. Hay un caudal de datos imposibles de asimilar. Es difícil saber qué sucede, ni por qué, casi ni quién es quién.

– la estética, en muchos casos, roza lo ridículo. Los uniformes, los decorados, casi todo está fuera de lugar.

– sin embargo, también hay escenas impactantes como la aparición del navegador, el trabajo de los maquetistas con los gusanos, la fotografía del desierto.

Digamos que Dune es una obra difícil -o imposible- de contar medianamente bien en el tiempo de un largometraje estándar, y que David Lynch no es un narrador. Le gusta provocar sensaciones, pero la linealidad de un relato convencional no le va. Su versión de Dune se centra en algunos personajes a los que da “cancha”, oímos sus pensamientos, compartimos sus miedos; experimentamos una tremenda repugnancia hacia los Harkonnen, recelo hacia la cofradía de los navegantes y la hermandad de mujeres Bene Gesserit, respeto y admiración por los fremen.

Al final, hay que reconocer que la Dune de 1984 consigue contar la novela en dos horas y cuarto. La nueva versión cuenta la mitad de la historia en ese mismo tiempo y se inspira en su predecesora para muchas de sus secuencias. En realidad, la nueva versión incorpora efectos especiales de última generación en apoyo de una narración dinámica, y se toma tiempo para explicar lo que está sucediendo como debería (¿) haber hecho David Lynch desde el principio. Tal vez el error (sic) fuera de De Laurentiis, al elegir a este director para su película.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Freddie Francis
  • Montaje: Antony Gibbs
  • Música: Brian Eno, Toto
  • País: EE.UU., 1984
  • Duración: 137 min.
  • Distribuidora en España: Movistar+, Filmin, Starz
  • Público adecuado: +14 años
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.