El halcón y la flecha: Aventuras made in Tourneur

Dardo vive en las montañas como un hombre libre. Su mortal enemigo es el malvado conde Ulrich, conocido como el halcón por sus rapiñas, entre las que se cuenta el rapto de la esposa y el hijo de Dardo.

El polifacético Tourneur puede con todo, también con el cine de aventuras, como demuestra esta cinta ambientada en el siglo XII en la Lombardía dominada por los germanos. El guión de Waldo Salt (Cowboy de medianoche, Serpico) reúne elementos de Robin Hood y Guillermo Tell con cierta gracia, pero es Tourneur el que aporta a la historia su sello particular, una mirada siempre teñida de melancolía que hace que todo lo que cuenta (negro, western, terror, thriller, peplum) tenga una personalidad llena de carácter.

Otro director habría rodado El halcón y la flecha como una sucesión de aventuras y combates con un convencional contrapunto romántico; pero Tourneur es demasiado artista para tomar ese camino y lleva la película por otros derroteros que le dan una profundidad psicológica infrecuente en el género. Lo más meritorio es que no hay énfasis y la cinta es amenísima. Lancaster y Mayo hacen muy buena pareja y el primero tendría tiempo para demostrar que además de un atleta era un actor estupendo (su trabajo en El gatopardo de Visconti o en Vencedores y vencidos de Kramer, es una buena muestra).

Ficha Técnica

  • Fotografía: Ernest Haller
  • Montaje: Alan Crosland Jr.
  • Música: Max Steiner
  • País: EE.UU. (The Flame and the Arrow), 1950
  • Duración: 103 min.
  • Distribuidora: Warner
  • Público adecuado: +12 años
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor