Gallipoli: Alegato antibelicista

Gallipoli cuenta la historia de dos atletas australianos que viajan aI frente de batalla durante la I Guerra Mundial. La película comienza con el desafío que Archie, uno de ellos, acepta: una carrera de larga distancia contra un empleado del rancho; él a pie, su rival a caballo; él descalzo, su rival sin silla. Llega con los pies destrozados, dispuesto a volver a competir en un par de días. Luego dice a su padre que quiere alistarse. No será su última competición. Durante el viaje se encontrará con Frank, también corredor, más gamberro que él; como él despreocupado. A lo largo del viaje, primero por Australia, hasta Perth, después hasta El Cairo en Egipto, vemos el desierto blanco, luego el desierto amarillo, los mercadillos y las pirámides. Finalmente la costa de los Dardanelos. Por todas partes compiten y bromean. Son jóvenes con ganas de vivir y de comerse el mundo. La película termina con una de las cargas de infantería en Gallipoli.

Peter Weir realizó una de las películas bélicas más alejadas del género que existen. Su relato se centra en el viaje alegre de unos jóvenes simpáticos. Se trata de una cinta bella, llena de luz. Sin embargo, es al mismo tiempo una tragedia porque todos sabemos lo que significa Gallipoli, y lo que significó para los australianos. Tanto que fue uno de los motivos para desligarse de una madre patria capaz de devorar a sus hijos en un perfecto alarde de indiferencia e incompetencia. La amabilidad y belleza de la película le confieren tal carga emocional que su inevitable desenlace la convierte en un poderoso alegato antibelicista.

Gallipoli es la primera gran película de Peter Weir, que ya había realizado algunas obras interesantes, como Picnic en Hanging Rock y La última ola. Como ellas, será una de sus señas de identidad, destaca por mostrar la pequeñez del hombre frente a la naturaleza, una naturaleza extraordinariamente bella. Los personajes tienen una calidez y un encanto desarmante. De fondo hay siempre un elemento misterioso que interpela a protagonistas y público por igual. Por ejemplo, los primeros disparos llegan por sorpresa, en pleno baño, sin avisar, sin causa ni origen.

El casting de la película fue perfecto. Mark Lee (Archie) no tenía experiencia previa como actor; Mel Gibson sí la tenía y Gallipoli fue su salto a la fama. Los papeles pequeños están bordados por Bill Hunter, David Argue, Robert Grubb y Tim McKenzie. Albinoni, cuyo adagio es el tema central de la película, remató la faena.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Russell Boyd
  • Montaje: William M. Anderson
  • Música: Brian May
  • País: Australia, 1981
  • Duración: 110 min.
  • Distribuidora: Paramount
  • Público adecuado: +16 años (V+X-D)
Suscríbete a la revista FilaSiete
Reseña
s
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.