Gilda: Más allá del mito

Si algo destaca más allá del mito es la pericia de Rudolph Maté, capaz de dar consistencia visual a esa atmósfera imposible y exaltar la belleza de Gilda.

Gilda es un golpe de melena que incendia el blanco y negro, un par de bofetones de película, un guante y un tra­je de satén ante el que todas las alfombras rojas palidecen. Es la maldición de Rita Hayworth y la bendición de generaciones de cinéfilos. Rebelde, be­lla, libre y salvaje. Un mito. Y como tal, inmortal.

Y, además, Gilda es una película ambientada en el Buenos Aires de la épo­ca, que narra la tormentosa relación en­tre Johnny Farrell (Glenn Ford) y Gil­da (Rita Hayworth), a la que éste aban­donó para seguir su vida de jugador y que ahora ha caído en los brazos de Ballin Mundson (George Macready), acau­dalado y siniestro propietario de un casino donde acaba trabajando el pro­pio Farrell.

Un argumento poco consistente mon­tado sobre un triángulo amoroso me­nos verosímil aún, que se gana el pac­to del espectador gracias a unos diá­logos rápidos y sugerentes, repletos de gracia, matices y doble sentido.

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FilaSiete nº 209La crítica completa de esta película se encuentra en el nº 209 de la revista FilaSiete (Especial Cine Negro), que puedes adquirir por compra directa o por suscripción.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 1946
  • Fotografía: Rudolph Maté
  • Montaje: Charles Nelson
  • Música: Hugo Friedhofer
  • Distribuidora DVD: Columbia
  • Duración: 110 min.
  • Público adecuado: +18 años
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