Había un padre: Nuevo retrato de la sociedad japonesa

En el período de pre-guerra en Japón, el director Yasujiro Ozu (1903-1963) logró escapar a las exigencias fílmicas del enardecimiento bélico y seguir explorando su universo estético y temático. Había un padre narra la vida de sacrificios de un hombre por sacar adelante a su hijo, tras responsabilizarse de la muerte de un estudiante en un viaje de estudios en el que él era uno de los profesores encargados del grupo.

A través de esta rápida sucesión de los acontecimientos -marcados por un fuerte uso de la elipsis-, Ozu explora su tema predilecto: la desintegración de la familia tradicional japonesa, que ya se había expuesto truncada desde el inicio de la acción por la ausencia de la madre. A través de su particular planificación a la altura del tatami, de la inmovilidad de la cámara, del montaje al corte y del avance de la trama por medio del diálogo, se explora el estrecho lazo de la piedad filial en el transcurso de toda una vida.

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Además del escudriñamiento de los fuertes vínculos familiares que han ido desapareciendo por las exigencias de la vida contemporánea, Había un padre también dibuja un retrato de la sociedad japonesa y sus costumbres: de su alto sentido de la responsabilidad, de su ceremoniosidad en el desarrollo de las relaciones sociales, de la necesidad del trabajo duro para servir a la patria o del disfrute infinito de los pequeños placeres.

Desprovista de toda tensión dramática, la película adquiere su fuerza en la agilidad de los acontecimientos -gracias a las elipsis y a los grandes saltos temporales-, en la bella composición de las imágenes de Ozu, en la excelente fotografía de Yuuharu Atsuta -colaborador habitual del cineasta- y en la interpretación de sus actores, en la que destaca especialmente Chishu Ryu en su papel de padre entregado.

Aunque parezca increíble, la película se estrenó en España a finales de 2006, tras su paso en 2005 por la Sección Especial Restaurada del Festival Internacional de Cannes y de su estreno comercial en las salas francesas. Una pequeña delicia de uno de los mejores directores de la cinematografía japonesa, el maestro Yasujiro Ozu.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Yuuharu Atsuta
  • Montaje: Yoshiyasu Hamamura
  • Música: Kyoichi Saiki
  • País: Japón (Chichi ariki), 1942
  • Duración: 94 min.
  • Distribuidora en España: Notro
  • Público adecuado: +12 años
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