Hamlet: Ser o no ser

Hamlet no necesita presentación, es una de las obras de teatro más conocidas del mundo, el príncipe de Dinamarca que quiere vengar a su padre y duda, el que pronunció el famoso discurso del Ser o no ser… Es, además, la obra de Shakespeare que más veces se ha rodado, con más de cuatrocientos títulos diferentes durante más de cien años. Una de las primeras versiones que se conserva fue interpretada por Sarah Bernhardt, ella hizo de Hamlet, y fue rodada -se discute- en 1899 o 1900.

De Hamlet hay versiones antológicas de la mano de grandes del cine, Zefirelli, Kurosawa, Laurence Olivier, Kozintsev -sobrecogedora la obra del ruso-, experimentos notables como el de Almereyda (2000), y también notables fiascos y cosas anodinas. El Hamlet de Kenneth Branagh cae en la primera categoría.

Conviene recordar que Branagh es actor y de la Royal Shakespeare Company. Es un enamorado de Shakespeare y se inició en el cine como director con su versión de Enrique V. Un gran éxito que propició la versión de Mucho ruido y pocas nueces, que fue otro éxito.  En un momento dado acarició la idea de filmar todas las obras del bardo. Branagh se había convertido en un astro del Olimpo y, mientras el resultado (financiero) fuera positivo, podía hacer lo que quisiera. En 1995 rodó una deliciosa comedia, En lo más crudo del crudo invierno, sobre un pirado que se empeña en representar Hamlet sin dinero y sin actores. Inmediatamente después se lanzó a rodar su gran sueño, la versión íntegra de Hamlet.

El Hamlet de Branagh es muchas cosas pero sobre todo es un regalo de enamorado que está lleno de detalles generosos. En primer lugar el formato: 70mm, se trataba de conseguir la mejor imagen posible, a costa de aumentar el coste y disminuir los ingresos; pero es un regalo de enamorado. Luego la integridad, otro regalo; hasta la fecha nunca se habían trasladado todos los diálogos de la obra a la pantalla. Esta vez lo harían. Por ello la obra completa dura cuatro horas, nuevo castigo a la recaudación; pero es un regalo de enamorado. Viene a continuación el reparto, en el que participan gran parte de los actores emblemáticos de lengua inglesa que han interpretado Hamlet: Dereck Jacobi, John Gielgud, Charlton Heston… y otros grandes de las tablas.

La corte se ha trasladado a finales del XIX y recuerda a los palacios de Tintín en El cetro de Ottokar. La música es de su eterno compañero de armas, Patrick Doyle, que esta vez ha compuesto una fabulosa sinfonía. Mucho ruido y pocas nueces era una delicia rodada por un hombre feliz en compañía de sus amigos actores. Hamlet es la obra de un pirado rodeado de gigantes. El resultado es fascinante. Seductor, siempre que te guste Shakespeare. No es una obra menor ni ligera, los conflictos son reales, son muchos y muy serios, de hondo calado ético. Branagh consigue conectar con el espectador, hacerle ver que el teatro clásico es actual, y hacer llevaderas las cuatro horas de duración.

Cabe señalar que no todas las decisiones de Branagh a la hora de presentar los conflictos son las adecuadas -pienso en Ofelia y Laertes-; que la rareza del encuentro de Hamlet con el fantasma de su padre -recuerda al teatro Kabuki- se deben, en parte, a la falta de presupuesto (a haber agotado el presupuesto cuando llegó el momento de rodar) que forzó soluciones ingeniosas; y que para su estreno hubo, junto a la versión completa, otra más ligera, no completa, de menor duración, que resulta inferior.

Hamlet fue candidata a cuatro estatuillas de Hollywood, no se llevó ninguna.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Alex Thompson
  • Montaje: Neil Farrell
  • Música: Patrick Doyle
  • País: EE.UU., Reino Unido, 1996
  • Duración: 242 min.
  • Distribuidora en España: Microsoft
  • Público adecuado: +12 años
Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.