· Muchas son las virtudes cinematográficas de la película de Roland Joffé que ha­cen que pueda considerarse un clá­si­co que supera el paso del tiempo.

lamisionporThe mission País/Año: Reino Unido, 1986 Dirección: Roland Joffé Guion: Robert Bolt Fotografía: Chris Menges Montaje: Jim Clark Música: Ennio Morricone Intérpretes: Robert De Niro, Jeremy Irons, Ray McAnally, Aidan Quinn, Cherie Lunghi, Ronald Pickup, Liam Neeson Distribuidora DVD y Blu-ray: Warner Duración: 125 min. Público adecuado: +16 años

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Como lirio en el estercolero, en me­dio de la crisis del cine maldito de los 80, surgió este fascinante filme sobre la misión que en el siglo XVIII erigen los jesuitas junto a las cataratas del Igua­zú. Y es delicioso dejarse envolver otra vez por la belleza de la jungla y la me­lodía del oboe de Morricone, y zambullirse en la historia de culpa y redención de Rodrigo de Mendoza, en las mi­serias humanas y las tragedias anunciadas y cumplidas.

Muchas son las virtudes cinematográficas de la película de Roland Joffé (Encontrarás dragones) que ha­cen que pueda considerarse un clá­si­co que supera el paso del tiempo y ciertos subrayados ideológicos, carencias e im­perfecciones que se pueden ob­jetar: fal­ta de matices en el tratamiento his­tó­ri­co y religioso, exceso de in­di­ge­nis­mo, pro­blemas de ritmo en algunas se­cuencias, vicios técnicos de la épo­ca -ese zoom efectista y didáctico-, etc.

Para empezar, la presencia y química de tres grandes –Jeremy Irons, Robert De Niro y Liam Neeson– y de excelentes secundarios junto a un director y un guionista inspirados, que despierta nostalgias del mejor periodo de al­gunos actores. Pero también, el trabajo de casting y di­rección de actores con los indios guaraníes; la relación de estos con un entorno natural maravillosamen­te captado por el objetivo de Chris Menges; la música in­tradiegética que desde el primer contacto del padre Gabriel con los indios se va desenvolviendo con la trama y se trans­muta en coro hasta acabar formando parte de la banda sonora de nues­tras emociones; la composición y pla­nificación que deja secuencias grabadas en la memoria: ese solo de oboe en medio de la selva que subyuga a los in­dígenas, Mendoza arrastrando su penitencia y el momento de la redención, la llegada del obispo a la Misión de San Car­los, el superior jesuita afrontando el ase­dio asido a la custodia.

Y el trasfondo que late en la película y que Joffé transmitía con ocasión de la salida al mercado del DVD de una edi­ción especial y que, con todos los ma­tices, no deja de ser una realidad hu­mana dramática y constatable en ca­da época: «Es una historia conmovedo­ra sobre la realidad política versus lo me­jor de la naturaleza humana. Somos de naturaleza animal y por tanto destruimos lo que amamos por intereses y fi­nes egoístas, y a la vez somos tortura­dos por el sentimiento de que existen otras opciones si tuviéramos la fuerza para realizarlas. En las cuestiones políticas de hace cuatrocientos años en­contramos los mismos interrogantes con los que luchamos hoy en día».