Los caballeros las prefieren rubias

Si todo lo que puede suceder, suce­de, en esta película lo hace con una gra­cia descacharrante y un atrevimiento descarado

· Los caballeros las prefieren rubias. Los gags son divertidos, inolvidables re­sultan momentos como el de Lorelei atra­pada en el ojo de buey o el de la his­toria de la pitón y la cabra.

Entre un western y un filme épico, Hawks (Luna nueva, Me siento rejuvenecer, El sueño eterno, Río rojo) dirigió una comedia romántica mu­sical divertida y alocada que marcó épo­ca y todavía mantiene vivo su encanto. Lorelei Lee y Dorothy Shaw, bailarinas de salón, quieren colocar un hom­bre en sus vidas. Una es rubia, ingenua, superficial y fascinada por el di­nero; la otra, morena e inteligente y deseosa de amor. Son la antítesis personificada pero amigas íntimas de una lealtad inquebrantable. Y a su alrededor, como perritos falderos, pululan un montón de hombres.

Con una historia mínima y estos ingredientes solo se podía cocinar un tópico, pero el genio de Hawks logró que la propia Marilyn se parodiara a sí misma, y que se caricaturizaran los cli­chés masculino y femenino, hasta al­canzar, siguiendo el principio de no ve­rosimilitud característico del director, la paradoja.

Si todo lo que puede suceder, suce­de, en esta película lo hace con una gra­cia descacharrante y un atrevimiento descarado, como por ejemplo en frases como la del no­vio panfilón a Lo­relei: “-Querida, guár­dame esto en lu­gar seguro. Es una car­ta de crédito. -¡Oh!, eres un encan­to, empiezas a escribirme antes de mar­charme”. O la del sor­prendente y de­seado Henry Spo­fford III, que acaba por no ser más que un niño de nueve años, al que Lorelei pi­de ayuda en un mo­mento de aprieto: “La primera (ra­zón por la que le ayudaré) es que no pue­den enviarme a la cár­cel y la segunda, que tiene usted mag­netismo per­sonal”.

Los gags son divertidos, inolvidables re­sultan momentos como el de Lorelei atra­pada en el ojo de buey o el de la his­toria de la pitón y la cabra. Monroe es­tá arrebatadora dando saltitos en la ca­ma. Rusell es un ciclón. Y el vestua­rio de ambas, a la vuelta de los años, una fuente de inspiración de plena actua­lidad.

Las coreografías y la puesta en es­ce­­na son sensacionales. Especialmen­te en la piscina del barco, en el nuevo es­pectáculo de las dos amigas en París -pa­rodia de Marilyn a sí misma y a Gil­­da– y en los juzgados, con una Dorothy disfrazada de Lorelei completamente desatada.


Los caballeros las prefieren rubias

Gentlemen Prefer Blondes País/Año: EE.UU., 1953 Dirección: Howard Hawks Guión: Charles Lederer Fotografía: Harry J. Wild Montaje: G. Natanson Música: Leo Robin, Jule Styne Intérpretes: Jane Rusell, Marilyn Monroe, Charles Coburn, Elliott Reid, Tommy Noonan, George Winslow Distribuidora DVD: Fox Duración: 91 min. Público adecuado: Todos los públicos

Reseña Panorama
s
Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla